lunes, 19 de enero de 2009

Encuesta "¿Qué importancia tuvo realmente la ayuda internacional a los bandos contendientes en la Guerra Civil?"

Hola amigos.

Antes que nada, os debo una disculpa; no por nada especialmente grave, es cierto... pero en la formulación de la pregunta que da causa a este artículo, no estuve especialmente lúcido. Hubiera sido más correcto decir o inquirir acerca de "la importancia de la ayuda en el desenlace" y no solo "en los contendientes". Al fin y al cabo ¿Qué si no es lo importante salvo el resultado? Afortunadamente, creo la mayoría de vosotros habéis entendido que por ahí iban los tiros y el resultado de la encuenta es muy indicativo de que la mayor parte de los mortales patrios damos una importancia superlativa al esfuerzo que las demás potencias europeas hicieron en que nos matásemos... El resultado final fue éste:

Asumiendo que el resultado como digo es clarificador, mucho menos claro se presenta el horizonte si analizamos, con detenimiento y de forma separada, los bandos receptores del grueso de esas importanciones de materiales y recursos humanos. Es posible, es más, es probable, que caigamos en determinados vicios, licencias o incluso prejuicios que hagan que, al poco, nuestro análisis deje de serlo. Pero como este asunto es especialmente apasionante y ¡que diablos! este blog lo leen cuatro gatos... ja, ja... vamos a darle una vuelta, quien sabe, si de una vez por todas.

La misma noche del 19 de Julio, el gabinete de Leon Blum, Presidente del gobierno del Frente Popular de la República Francesa, recibió el primer telegrama de petición de ayuda por parte de la República española, comenzando las entregas de fusiles y munición inmediatamente, aunque de forma discreta, a través de la frontera franco española. Por el otro bando, Alemania recibió su carta a los "Reyes Magos" el 25 del mismo mes, llegando el primer avión Junkers a Tetuán el 28... Como se puede apreciar... no se tardó mucho en encontrar proveedores de muerte y sufrimiento, y solo el Tratado de no Intervención firmado por los principales estados europeos hizo que, al menos, Francia tuviera que derivar la mayor parte de sus entregas a través de Méjico y forzó a Alemania a hacer lo propio con sociedades mercantiles interpuestas en países del norte de África o incluso Grecia.

Durante ese primer periodo, los suministros fueron más o menos similares en ambos bandos, incluso si atendemos a criterios cualitativos, pero hubo dos hechos singulares que aumentaron la implicación de terceros países y, más que a abreviar, ayudaron a que la contienda se enquistara... En primer lugar, la llegada de material de guerra soviético desde el Báltico, en ocasiones a bordo de barcos con bandera inglesa, otorgó el predominio momentáneo al bando gubernamental. Concretamente, el suministro del mencionado armamento "rojo" se hizo dentro del marco de la Operación "X" dirigida por una sección de lo que luego acabaría siendo la KGB y dentro de los planes, más o menos aceptados por todos, que Stalin tenía para, además de dar por cu.. a las potencias occidentales, hacer que España acabara dentro de su área de influencia. Mientras tanto, el bando nacional era auxiliado con armamento, cañones, munición... sí... pero, sobre todo, por soldados profesionales, alemanes o italianos, a los que se les podía mandar y mandar y mandar..., cosa que parece baladí, pero que deja de serlo cuando uno se pone a leer algo del tema y, sorprendido, comprueba como determinadas ofensivas republicanas se sometían a votación antes de su comienzo o incluso no se producían ante la negativa a realizarlas de batallones o regimientos enteros. Podría decirse, creo que sin temor a equivocarse, que los gubernamentales recibieron hombres (los Brigadistas) y los nacionales, un ejército (de alemanes e italianos)... buena parte de él, de primerísima calidad (La Legión Cóndor).

Y todo lo dicho se aprecía de forma aún más contundente cuando se investiga acerca del asunto un poquito más todavía... Estaban los carros T-26 soviéticos, contra lo que nada podía hacerse desde el bando nacional, los magníficos aviones suministrados por lo que antes era Rusia y lo volvería a ser el futuro o las inmejorables - para matar, eso sí... - armas de mano, fusiles o granadas. Mucho de ese material fue malgastado en ofensivas sin sentido, manejado por universitarios con buenas intenciones, labradores de poco más de dieciocho años sin ningún tipo de conocimiento técnico o experiencia militar o por milicianos, poco dispuestos a empeñarse en una ofensiva si del primer contacto el devenir tornaba en contra propia. Al otro lado de la balanza, como ya he dicho, una estructura de mando más racional, un ejército profesional y sobre todo, una idea clara... que si bien no asegura que el resultado sea el correcto... al menos permite avanzar en esa dirección.

¿Y los costes? pues se resuelven de forma igualmente curiosa; Alemania e Italia aportaron material por valor de unos 632 millones de Dólares de la época... Un auténtico pastizal de ahora. Del otro lado, la URSS y el resto de países que ayudaron al bando republicano aportaron unos 717 como mínimo, ya que Rusia sigue sin desclasificar gran parte de los archivos que se refieren al período y es posible que nunca lo haga. Y es en el pago de todo este material donde hay materia para que un historiador, aficionado o no, se luzca; a Alemania e Italia, el bando vencedor les pagó de la siguiente manera: A la Legión Condor hubo que pagarla en efectivo, como fuerza de élite que era... Unos 325 millones de Dólares al contado; para el resto de la ayuda facciosa se recurrió a empréstitos de banqueros españoles, cargamentos de agrios de Andalucía y de Marruecos, minerales de la minas de Río Tinto y sobre todo, al Wolframio... curioso mineral muy utilizado para endurecer los proyectiles y que, en media España, sale del suelo con dar una patada a una piedra... El interés pactado por la financiación de estas deshorbitantes cantidades fue del 4% y en parte se rebajó gracias a la florida aportación de la División azul (-180 millones) y a los obreros que fueron a trabajar, puede que voluntariamente, a Alemania (-40 millones más).

El caso de la URSS es más complicado. Insisto en que no ha publicado sus cuentas y que, seguramente, nunca se las llegó a justificar por completo al bando republicano - no digamos ya, a los nacionales, años después... - pero es posible hacer una aproximación; a la URSS se mandaron también grandes cantidades de agrios originarios de Levante y de minerales, en esta ocasión, de minas murcianas de la zona de la Unión y de Aragón. Pero, fundamentalmente, fueron las 510 toneladas de oro aledado procedentes de los depósitos del Banco de España, las que avalaron las gigantescas entregas de material militar al bando republicano. Este oro, cuyo valor era en todo caso superior a los 580 millones de dólares, sin contar el valor artístico intrínseco - e incalculable de piezas de orfebrería iberoamericana y de miles y miles de monedas de época... -fue llevado a "Rusiland" desde Cartegena, y allí fundido con la mera presencia de algún representante de poca monta del Gobierno y de un clavero del Banco de España al que no se le dejó decir ni mú... y claro está... fue administrado sin control alguno. En honor a la verdad, al principio hubo algún intento de fiscalización e incluso se emitieron recibís con el membrete de una entidad financiera franco suiza a nombre de Negrín, Largo y Prieto pero en realidad muy pronto esas buenas intenciones quedaron en nada y lo poco que justificaban los soviéticos lo hacían imputando desorbitados precios... Oferta y demanda... ya se sabe.

En los sotanos del banco de España quedaron menos de tres toneladas de oro al terminar la contienda.

En las últimas semanas de la guerra y con Cataluña a punto de caer, Negrín pidió un enorme pedido de material a cuenta de futuros pagos que quedó retenido en la frontera francesa... y que Stalin no tuvo reparos en preparar aunque la Unión Soviética juraba y perjuraba que no había crédito disponible por estar agotados los envíos de oro y plata. ¿A santo de qué iba a hacerlo si sabía que apoyaba, ya, una causa perdida? Creo que lamentablemente, "aún teníamos crédito de sobra".

El gobierno franquista terminó de pagar a Italia en 1965 y a Alemania, en 1967.

2 comentarios:

Turulato dijo...

¡Chapeau. Desde lo que puedo saber por mi oficio

Kalia dijo...

Hola Luis.

Me ha parecido muy interesante este artículo.

Además de saludarte, me paso por aquí para decirte que aprecio tu interés por mostrarte imparcial, cosa nada fácil últimamente, pues cada vez que se aborda un tema relacionado con la Guerra Civil, a pesar del tiempo transcurrido, más parece ser un asunto de política que de historia.
¡Es lástima utilizar la historia para la manipulación ideológica en vez de aprender de ella lo que nunca se debería de repetir!