miércoles, 9 de noviembre de 2005

Las Navas, 16 de julio de 1212

La Madrugada del lunes 16 de julio de 1212, en una colina de Jaén conocida como la Mesa del Rey, las espadas temblaban al fuego de las hogueras. Al mando de los reyes Alfonso VIII de castilla, Pedro II de Aragón y Sancho VII de Navarra, más de 13.000 hombres contaban las horas que quedaban hasta el amanecer. Los prelados repartían las absoluciones con largueza, oficiaban misas y confesaban a los hombres, y los escuderos pertrechaban a los caballeros. A las seis de la mañana, el cuerpo dirigido por Diego López de Haro, Señor de Vizcaya, inició el ataque, saludado por la vanguardia enemiga con una lluvia de flechas. A menos de 2 kilómetros de allí, el ejército almohade aguardaba; Todo estaba listo para una batalla que iba a cambiar el curso de la Historia de España... menos de lo que hubiera podido hacerlo.

Pero ¿Quiénes eran los almohades? El termino deriva de Al-muwahhidun, que significa algo así como los unitarios, y sostenían una versión del Corán pelín "talibán". Habían conseguido constituir un Imperio en el norte de África y sus primeras incursiones en España databan de 1147. En Sevilla erigieron, entre otros monumentos, la Giralda y la Torre del Oro, pero como consecuencia de su integrismo, personalidades como Averroes y Maimonides tuveron que coger las maletas y salir por piernas. Además, ahora se encontraban en la cima de su poder, pues en 1195, Al Mansur, había calentado soberanamente a los tropas de Alfonso VIII en Alarcos. Ahora 17 años más tarde, su hijo Al Nasir estaba a punto de pagar la humillación con creces.

Por el bando cristiano, la gravedad del asunto había conseguido juntar a tres de los cinco reyes cristianos de la península. El Rey Alfonso de Castilla era un hombre maduro y experimentado que frisaba los sesenta. Tuvo una infancia tremendamente difícil, sobrevivió a varios atentados y vio como su querido hijo mayor, Fernando, moría a causa de unas fiebres contraidas mientras tomaba un baño. Su mujer, Leonor, le dio 11 hijos, pero sus constantes luchas intestinas debilitaron el poder de Castilla, para regocijo de Navarra y de León, que intentaban sacar partido territorial a su costa. Sancho el fuerte de Navarra, se unió a la coalición gracias a las gestiones personales de Alfonso y era así llamado por su corpulencia y altura, ya que medía casi dos metros. El tercer rey que cabalgó hacia Sierra Morena fue Pedro II de Aragón, primo hermano del monarca castellano y al igual que Sancho, hombre bravo y fornido que, a diferencia del anterior, solo se unió a la coalición en el último momento.

Por tanto, sabida la histórica animadversión de Portugal a mezclarse en los asuntos hispanos, solo quedaba por apuntarse Alfonso IX de León, enemigo impenitente de su tocayo castellano, y un autentico jeta se mire por donde se mire. En cuanto que se enteró de la intención de los otros reyes, se apresuró a desplazar tropas en la frontera con Castilla, presto a rebañar las sobras en caso de fiasco castellano. Su mala fe era tan evidente, que el Papa le amenazó con la excomunión si osaba “tocar a los cristianos”. La advertencia, no obstante, cayó en saco roto pues al Leonés le falto tiempo para atacar las fronteras castellanas en el mismo momento en que quedaron desguarnecidas.

Una vez que las fuerzas vivas de la península se habían puesto de acuerdo, solo faltaba una buena excusa para lanzarse a destrozar el Inperio Almohade, y Al- Nasir se la ofreció en bandeja cuando conquistó la fortaleza del Salvatierra, el septiembre de 1211. Dicha fortaleza estaba en manos de la Orden de Calatrava, que tenía "linea directa" con el Papa Inocencio III, que a su vez quedó conmovido por la resistencia de los caballeros de Cristo en los últimos momentos del asedio, con lo que no costó demasiado que se apresurara a apoyar a los reyes hispanos y a conceder la remisión de los pecados para todos los que lucharan en el bando de los “buenos”... en una palabra ¡CRUZADA!.

Los cruzados se congregaron alrededor de Toledo en mayo de 1212, junto a un buen número de caballeros franceses y valones. Turulato convendrá conmigo en que un ejército desocupado es lo peor que le puede venir encima a una ciudad; cuando los soldados se cansaron de oír misas, tomaron las calles y convirtieron la ciudad y sus juderías en un auténtico aquelarre. Como sería de grave el asunto, que el obispo tuvo que salir a las calles y los militares castellanos tuvieron que defender a los judíos a espadazos. Los mandos militares comprendieron que el asunto no podía esperar más, y salieron de Toledo tomando Benavente, Piedrabuena, Carauel, Salvatierra y Calatrava. La toma de esta última vino acompañada por la deserción de buena parte de los extranjeros, al parecer contrariados por la negativa de Alfonso a degollar a los musulmanes vencidos.

El 13 de julio los cristianos acamparon cerca de despeñaderos pero quedaron inmovilizados porque el único paso practicable, el de la Losa, aguantaba firmemente en manos musulmanas. Los tres reyes y los arzobispos se reunieron para tratar este grave problema pero la providencia que suele acompañar a todos y cada uno de los grandes sucesos de la historia, dispuso que un pastor que pasaba por ahí les revelara un paso más bueno, más bonito y más barato (hoy llamado puerto del rey) Una vez pasado el puerto, los reyes dispusieron dos días de descanso para las tropas, muy castigadas por la falta de agua y el fuerte calor de aquel verano.

El 16 de Julio se dispuso al ejército en tres cuerpos: el del centro, las tropas castellanas, a la sazón las más potentes; A la derecha Pedro II de Aragón con 200 caballeros escogidos al mando de Garcia Romero y a la izquierda, los navarros de Sancho. Reforzando las partes más débiles del despliegue cristianos estaban los caballeros hospitalarios, los templarios (que perderían a su maestre en la batalla; los calatravos; y los caballeros de Santiago, cuyo Maestre también moriría en la batalla. Al lado estos hombres de guerra, también se alineaban servidores de Dios como los obispos de Sigüenza, Ávila o Burgos, este último una auténtica fiera repartiendo "hostias" sin consagrar, y que moriría dos días después a causa de las heridas recibidas en el campo de batalla.

La batalla en sí, fue el paradigma de los enfrentamientos medievales en suelo hispano. Al inicio, lafuerza de la carga castellana destrozó la débil avanzadilla musulmana pero los cristianos pronto se adelantaron demasiado, y quedaron más o menos cercados y en medio de una lluvia de flechas en una zona hoy conocida como Llano de las Américas. Los caballeros intentaron escapar de la trampa pero alcanzar la salida resultaba imposible y, en poco tiempo, el trabajo de arqueros y honderos hizo que los jinetes tuvieran que echar pie a tierra. El ataque relámpago con el que se pretendía decidir el enfrentamiento, se transformó en una salvaje contienda cuerpo a cuerpo. El Rey de Castilla, viendo que se le escapaba la victoria, cargó personalmente contra los almohades y consiguió llegar al núcleo de resistencia castellana. Así hicieron también las alas de Pedro II y Sancho el fuerte que rodearon a su vez a los que cercaban a los castellanos, quebrantado de manera decisiva los efectivos musulmanes.

Solo quedaba tomar el palenque de Al Nasir y fue Sancho el Fuerte quien lo hizo, según la leyenda, a lomos de una testaruda mula y repartiendo golpes a diestro y siniestro, logrando romper las últimas defensas almohades, que consistían en cientos de etíopes encadenados a la tienda del Miramamolin. La lucha dejó paso al Te Deum Laudamus y la matanza de los musulmanes moribundos se prolongó hasta altas horas de la noche. Alfonso y Sancho resultaron milagrosamente ilesos pero Pedro de Aragón estuvo varios días atacado por las fiebres que le causó una herida en el pecho, más sobrevivió. Al Nasir logró escapar a Sevilla, y de ahí pasó a Marrakech donde murió envenenado a finales de 1213. Lamentablemente la alianza de los tres reyes no se prolongó mucho tiempo ya que, en 1214 murió Alfonso VIII, su principal valedor, y el espíritu de cruzada desaparecio. Casí como consecuencia de la inercia de la victoria, se tomaron Baeza y Úbeda, pero incomprensiblemente ni se intentó la conquista de Córdoba, que se encontraba completamente indefensa.

Las Navas fue la batalla más importante del siglo XIII en Europa, confinó el poder musulmán a unas tres cuartas partes de la actual Andalucía, y determinó el final del poder Almohade en la península, pero las circunstancias políticas de los reinos cristianos empezaban a entrar en aguas turbulentas, con lo que los futuros esfuerzos en la mal llamada "reconquista" resultaron débiles, mal coordinados e infructuosos. Habría que esperar aún más de 200 años...

Sancho "el fuerte" era un consumado especialista en el uso de una de las armas más infrecuentes en los campos del batalla del Medioevo... ¿os atrevéis a decirnos cúal?

Un abrazo.

23 comentarios:

Jota dijo...

Hola, Luis. ¿Cómo va esa vida ahora desconocida por mí? Creo que bien y me alegro.

Al lío. He visto una imagen del buen Sancho manejando una herramienta de abrir cabezas. Creo que esa maza debe ser el arma por la que sentía predilección. Desde luego, ver venir a un tío de dos metros blandiendo semejante instrumento sería como para echar a correr y no parar hasta Marrakech.

Hasta otra.

Caboblanco dijo...

¡JOOOOTA! ¡la cabeza mejor amueblada a este lado de Tomelloso! Lo primero, deciros que la semana que viene me paso un día a comer con vosotros. Lo segundo... que va a ser que no. Lo que Sancho lleva en esa imagen es un tipo de maza que en inglés se llama "morning star" y no, no se trata de ese artilugio...

Un fuerte abrazo.

Turulato dijo...

En el despacho del Presidente de la Comunidad Autónoma de Navarra, frente a su mesa y sobre el tresillo, hay un tapiz que recoge al buen rey don Sancho "dando estopa".
No exáctamente con una maza fija, sino con tres esferas punzantes encadenadas al mango.
Difícil, muy difícl de utilizar, sin herirse y sin que quedase bloqueada al impactar o ser parada por el contrario.
En cuanto a la tropa ociosa.. Por alusiones. Un jefe, sí lo es, de lo que sea, procurará por todos los medios a su alcance impedir la ociosidad de sus huestes. Por tres razones:
*Porque rápidamente empezarán a ponerle "a parir" y a hacer todo lo malo que les aconseje el pánico que les invade, por lo que se imaginan que les va a ocurrir (¡a vivir, que son dos días!.
*Porque quien no hace nada, piensa; y sí luego le dices "hala Manolo, toca la chuflaina y vamos p'alante, hacia la muerte heróica", te mira mal, y como me contaba uno de mis amigos del Army: "Cerca del 60% de nuestras bajas en Vietnam fueron por la espalda..".
*Porque como contestó un marine (sin manos) a HM the Queen Elisabeth cuando le condecoraba por su comportamiento en Malvinas, y le preguntó: ¿Cómo puede superar esto?, él le respondió : Señora es cuestión de entrenamiento...
Y sólo hay un entrenamiento: No parar.
En cuanto a la táctica musulmana, ellos solían empezar por una especie de huida -tipo, corre que son muchos- que intentaba atraer a los "otros" hacia una zona donde se les esperaba..
En la moderna táctica esas zonas se llaman "Killer Ground's"..
Y, finálmente, aconsejo leer no con nuestra mentalidad de hoy -¿me hará mucho daño la inyección?- sino intentando aproximarse a la vida y costumbres de la época.
Ellos no arrasaron Dresde ní Hiroshima..

Trini dijo...

Tenia una ligera noción de la batalla de esta batalla y gracias a ti he multiplicado en mucho mi pobre conocimiento.
Gracias.

PD: Con respecto a mi Prosa, como suelo decir, es sólo un poema o para no mentir, un minuto de algunos de mis días. No te preocupes soy más dura que el Alcoyano...

Un abrazo con muchas risas

Caboblanco dijo...

Para los no iniciados en las miserias del género homo, el día 13 de Febrero de 1945, los aliados deciden realizar un bombardeo a la ciudad de Dresde, en Alemania. Las verdaderas razones para justificar tal operación son difíciles de entender ya que la ciudad en sí no tenía ningún valor militar, ni tenía asignadas fuerzas militares, ni existían industrias bélicas. Las malas lenguas dicen que los aliados querían enseñar a Stalin la capacidad destructiva de los bombarderos de gran alcance y sus nuevas bombas incendiarias. Murieron entre 120.000 y 150.000 personas, más que en cualquiera de los dos ataques nucleares sobre Japón.

Dianora dijo...

La verdad es que yo estaba con Turulato en lo del arma... pero fíjate que un "pajarito" me ha dicho que no es esa...
Lo que me ha dejado sorprendida ha sido lo de la mula... Vale que Sancho El Fuerte midiera 2,20 m. de altura, y que bueno... necesita un animal vigoroso, pero no se me habría ocurrido que no fuese un caballo robusto, fuerte, corpulento, musculoso, ágil, rápido...
Qué de cosas se pueden aprender contigo :-) :-D
Besos.

Darilea dijo...

Describes con tanta exactitud los detalles que ya me veía perseguida por Sancho El grande de Navarra
desde luego que etapas más dificiles para subsistir.
Un besito te sigo siempre.

Andrea Recol dijo...

Llego aquí y me siento pequeñita...qué poquitos detalles sabemos de todo, además al lado tuyo y de Sancho...enanita.Muchos besos ;-)

Lunarroja dijo...

Me has pillado con tu pregunta.
No tardes mucho en contestar...

Jota dijo...

Segunda intentona.

Según dice la tradición, Sancho VII espoleó a su caballo, saltó por encima del muro de esclavos encadenados y con su hacha asestó tales golpes a las cadenas que éstas se rompieron.

¿Su arma era un hacha?

De todas formas a veces no hay que hacer mucho caso de la tradición porque era tal la corpulencia del bueno de Sancho (2,20 de alto y unos 140 kilos de peso) que sólo una mula de carga podía trasladarlo.

A ver si ahora voy encaminado.

Jota dijo...

Ah!, se me olvidaba.

Las cadenas del escudo de Navarra hacen referencia precisamente a las cadenas que rompió don Sancho en esa batalla.

Escudo de Navarra: En campo de gules, cadenas de oro, puestas en orla, aspa y cruz, cargadas en su centro con una esmeralda de su color.

leodegundia dijo...

El arma creo que es un artilugio que no se como se llama que son dos trozos largos de madera unidos por una argolla y en el otro extremo tienen una bola de hierro.

En cuanto a las cadenas en el escudo de Navarra, creo que los últimos estudios heráldicos desmienten esa incorporación de las cadenas a Navarra en la época de Sancho el Fuerte.

Caboblanco dijo...

Menudo pieza estás hecho. Pasaré por alto que con medio año de blog a mis espaldas, hayas esperado a que me fuera de la empresa para participar activamente en este invento. Así que, desde el cariño mismo, te tengo que decir que...

VA A SER QUE NO!!!

Aticca dijo...

Sí, al parecer, lo poco que le quedaba al musulmán de resistencia eran la guardia negra encadenada a su tienda del caudillo árabe que terminaron… ¡como la cadena!
Si el contingente cristiano contaba con la representación de tres reinos (o más) el musulmán, no dejaba de ser tampoco variopinto, en su ejército repartido en cinco divisiones y formando media luna mediarían contienda con las huestes cristianas almohades, alárabes y zenetas, unos sesenta mil combatientes. En nuestro romancero ha quedado el siguiente canto:

El octavo rey Alfonso,
con muy gran caballería,
batalla tiene aplazada
que fue de gran nombradía,
con el Miramamolín
que muy gran gente tenía.
En las Navas de Tolosa
comenzaron la porfía.

[…]
Don Diego López de Haro
a su padre le decía:
— Dióos el rey la delantera,
yo por meced os pedía
como ansí padre y señor
peléis con valentía,
y no me digan las gentes
que de traidor descendía.
Miémbreseos la prez y honra,
que en Alarcos se perdía;
cobradlo os ruego por Dios,
y por su madre María:

[…]
— Hijo, te dirán de puta
que yo traidor no sería,
que con la merced de Dios
pelearé de tal guisa,
que no haya causa ninguna
de decir lo que decías;

[…]

El romance es largo y os dejo sólo una muestra de esta joya de Sepúlveda que, gracias a tu maravilloso artículo he recordado que reposaba en mi biblioteca.
Gracias.

ps. Por cierto, yo tenía entendido que sí que había alguna tropa portuguesa en Navas.

Caboblanco dijo...

Hola Aticca. Estupendo texto que yo no conocía. Respecto a tu comentario sobre la presencia de Portugal en la batalla, déjame puntualizar lo siguiente: En las Navas hubo caballeros portugueses a título individual, sobre todo enrolado en los órdenes militares, pero no tropa portuguesa como tal, ya que su Rey, Alfonso II, estaba enemistado de antiguo con los castellanos, a causa de la delimitación de fronteras en tierras extremeñas. El Rey de Portugal, no apoyó la campaña, pero tampoco impidió a sus caballeros acudir a la llamada de la cruzada y algunos lo hicieron...

Un abrazo

Caboblanco dijo...

Señores... Según la tradición Sancho el Fuerte, pivot del equipo de baloncesto "Los caballeros de Navarra" entro a sangre y fuego en el palenque de Al-Nasir, a lomos de una enorme mula y soltando golpes a discrección... ¡¡¡CON SU LÁTIGO!!!

Un abrazo

Raúl dijo...

Muy interesante tu post. Estoy aprendiendo mucho de España contigo. Es que en la escuela, de España estudié más la Conquista y la Colonia sobre estas tierras, que su historia anterior.
Saludos,

marcarlop dijo...

Interesante alianza y cruzada.
Desde luego en aquellos años entre tanta guerra cuerpo a cuerpo, en la que participaban hasta los reyes, y tantas intrigas de palacio, desde luego no se aburrian. Y conocer todos estos entresijos es todo un trabajo.
Gracias a tí lo hacemos de la manera más placentera.

Un abrazo

Azul dijo...

Yo hoy como solo leo y disfruto de la tertulia, del tema que nos hablas con mi café...y te dejo dos bikos para este fin de semana!! :)

almena dijo...

ay! llego tan tarde después de mi pequeño viaje... pero ahora quedo absolutamente impuesta en el tema. Gracias a ti y a tan ilustrados comentaristas. Este blog es un tesoro!.

Besos

Alma dijo...

Quié fuerte, contado por ti la historia es mucho más interesante y llevadera, por fín puedo decir que me gusta la historia, muchas gracias!
Cuídate, besos y un big abra, buen fin de semana!!!:
Alma;) (f)

muralla dijo...

Pues como ya está dicho todo, un gracias enorme y un placer infinito pasearse por el post y sus comentarios, como siempre.
Bicos. Muralla.

Bombero del Atardecer dijo...

La Cruzada atrajo a los Foramontanos, quienes aprovecharon la causa para llevar a cabo múltiples tropelías. Ya antes de la salida de Toledo estos francos, alemanes e italianos llegados desde más allá de los montes crearon situaciones de difícil control en la ciudad y –aunque llegaron bajo la protección papal- comenzaron a ser un problema mas que una ayuda. Tras los montes de Toledo, emplearon en Malagón la misma crueldad de que hacían gala en Oriente, y la guarnición musulmana fue masacrada en su integridad, a excepción de los que podían pagar rescate. Los musulmanes de esa frontera supieron que se enfrentaban a un enemigo implacable, ajenos a los pactos y garantías que –de alguna manera- suavizaban la guerra con los hispanos. Llevaron a mal lo que consideraron un comportamiento blando de los cristianos. En Calatrava se les paró los pies, y su animo sangriento quedó insatisfecho. Además, la canícula les hacia insoportable el peso de la armadura, pero lo que pasó en realidad es que vieron muy mermadas sus expectativas de ganancia en la empresa. Abandonaron el ejército y retornaron. En el ejército cristiano se sintió alivio y preocupación por su retorno. Pretendieron tomar a su paso de los cristianos lo que no habían conseguido de los musulmanes. Saquearon Toledo y mataron a los judíos. Es de imaginar que igual suerte corrieron muchas villas a lo largo de su camino, donde únicamente había mujeres, ancianos y niños para su defensa; los hombres estaban en la Navas. Muchos de ellos, sobrevivientes a la batalla, solo encontraron a su regreso muerte y desolación causados por esos extraños aliados.