domingo, 8 de enero de 2006

Valeriano, el infortunado (253 - 260 d.C.)

Sapor I, haciendo prisionero a Valeriano

Valeriano subió al trono imperial en un momento en que ostentar la púrpura más de seis meses seguidos, debía de ser nuevo record del mundo. Considerado por la mayoría como un senador inteligente y capaz, se las había arreglado para pasar bastante desapercibido, a pesar de desempeñar cargos de cierta responsabilidad bajo los césares Decio y Gordiano. A la postre, ese carácter tan poco exuberante se rebelaría como su más fuerte activo, ya que le reportó una tranquila jubilación como legado militar en las fronteras del Rhin, que por entonces estaban poco amenazadas, y además, le alejó tanto de las tensiones políticas de Roma que nadie tenía especial interés en asesinarle. Pero la fortuna es caprichosa; tras la muerte del Emperador Decio, sus sucesores Galo y Aemilio apenas duraron unas semanas vivos porque los propios soldados que los auparon al trono, se cansaron pronto de ellos y los eliminaron. En el vacio de poder subsiguiente, todos los ejércitos provinciales convergieron en Italia para apoyar a sus respectivos pretendientes, situación que degeneró en una retahíla de batallas con las que los habitantes de Roma se divirtieron un montón… ¡cuentan que la gente iba incluso a las laderas de las colinas para ver el espectáculo, como ahora vamos los madrileños a la Pradera de San Isidro!. Valeriano, que salió tarde, llegó el último y era el que menos ganas de “juerga” tenía, era el único que conservaba las tropas incólumes, salió elegido emperador por abrumadora mayoría.

Este afable sesentón que había soñado con retirarse en alguna tranquila granja del sur de Dalmacia se vio de pronto metido en un berenjenal para el que, a pesar sus muchas cualidades, no estaba preparado… bueno, ni él, ni nadie. En primer lugar, nada más sentarse en el trono imperial, pasó revista a los asuntos más urgentes que le presentaban sus ministros, solo para comprobar que Roma hacía frente a cinco invasiones simultaneas de Alamanes, Cuados, Sármatas, Godos y Persas. Una persona normal habría hecho las maletas y colocado el cartel de “Se traspasa” en la puerta del palacio imperial pero Valeriano no lo era. Se arremango la toga y se puso manos a la obra con tal energía que, por un momento, parecía que Roma aún tenía alguna esperanza: entrenó nuevos soldados, los pagó con fondos del tesoro imperial y puso al frente de la mitad de ellos a su hijo Galieno, un buen chaval que prometía mucho.

Pero la fortuna volvió a dar la espalda a Valeriano. Primero, su ejército fue salvajemente golpeado por la peste, de manera que el Emperador se presentó en las provincias de Oriente con menos de la mitad de hombres de los que llegó enroló en su salida; y, para terminar de empeorar las cosas, Sapor I Rey de los Persas, se enteró, y lanzó un brutal ataque que hizo que al menos treinta y siete ciudades romanas cambiaran de dueño en el plazo de unas pocas semanas. Valeriano, a pesar de los pesares, empuñó la espada y a base de coraje, consiguió algunos éxitos limitados, probablemente porque los persas querían saquear pero no poseer. Una año más tarde, quizás porque se dejaron algo por allí o porque puede que no tuvieran nada mejor que hacer, los persas volvieron. Valeriano salió a interceptarles pero tras un encontronazo desfavorable tuvo que refugiarse con sus tropas en la ciudad de Edesa. Sapor, que era un lince, advirtió al momento que las murallas de la plaza era demasiado para él, y la sometió a asedio, a la vez que mandaba regularmente emisarios a Valeriano fingiendo que pretendía llegar a un arreglo. El emperador, muy buena gente y quizás un “pelín” ingenuo, acabó por acceder a una entrevista personal porque las tropas ya estaban acabando con los víveres destinados a los no combatientes. No volvería nunca. Sapor cometió perjurio, hizo prisionero a Valeriano junto a la cincuentena de romanos que constituía su pequeña escolta y se olvidó de Edesa… el premio gordo ya había salido.

Gordiano no hizo el menor esfuerzo por pagar el rescate de su padre.

PD: Hay tres leyendas sobre la suerte final de Valeriano. Una de ellas cuenta que consiguió escapar de su cautiverio y esperó el final de sus días como un ciudadano más. La segunda, que su cuerpo, relleno de paja, adornó la antesala del salón del trono de Sapor. Si queréis conocer la tercera, regalaos este magnífico libro

Un abrazo.

27 comentarios:

marcarlop dijo...

Te dejo un abrazo y sigo leyendo, pues tengo esperándome a Cleopatra y a Custer...

Dianora dijo...

Lo que yo te diga, que ser emperador romano sería lo último que quisiese en cualquier vida; esto es como elegir susto o muerte, y todo emperador elije, irremediablemente, muerte (con sufrimiento, claro). Quita, quita.
Me gusta especialmente esa colaboración padre-hijo, aunque durase poco y fuese tan dura.
Y en cuanto al libro... se me acumula, se me acumula la lectura... ¿No podrías adelantarnos esa tercera leyenda, bajo promesa de ser aplicaditos y leernos el libro?? 0:-)
Besos

Hannah dijo...

Hola, Caboblanco, he disfrutado una "hartá" leyendo este post sobre el pobre Valeriano. Sobre el libro que recomiendas, "El imperio de los Dragones", si me prometes que es tan ameno y divertido cómo lo que tu escribes, me lo compro y leo. :))

Un abrazo

Hannah

unjubilado dijo...

La verdad es que no me aclaro con la historia de Valeriano, hay algún cronista que cita a Valeriano II como emperador entre 256 y 258 d.C. y que muríó en Mesia durante la campaña del Danubio ¿¿??.
Valeriano, fué hecho prisionero de los persas y posteriormente ejecutado sin haber firmado la paz con Sapor.
Lo cierto es que en esta época los detalles son muy confusos.

Caboblanco dijo...

Hola a todos.

Dianora, Galieno no fue un mal emperador pero, desde el momento en que no intentó honrar a su padre, vició completamente su reinado y le grangeó más enemigos que otra cosa. De hecho, el hijo fue asesinado frente a los muros de Milán por uno de sus soldados.

Hannah, el libro que recomiendo es, a mi entender, muy bueno. Valerio Maximo Manfredi, su autor, es también profesor de historia antigua y, al menos, conoce de lo que está hablando. En cuanto al estilo, es claro, sencillo y vivaz. Te gustará...

Jubilado, los años en los que se engloba el reinado de Valeriano reciben el nombre de LA ANARQUIA MILITAR, van desde el 235 al 285 d.C. y son enormemente oscuros. Valeriano II, era nieto de Valeriano e hijo de Galieno. La confusión nace de la costumbre de la época de designar AUGUSTOS a los emperadores en ejercicio y CÉSARES, a los herederos al trono. Sería algo así como el título de DELFÍN en el caso francés. Los datos que das para Valeriano II son, por lo demás, muy correctos: murió en una escaramuza combatiendo contra los godos.

Un abrazo.

nina dijo...

En un libro que tengo sobre los emperadores romanos dice textualmente:permaneció cautivo del reySapor hasta sus muerte. Dicese que fue obligado a seguir encadenado al vencedor, como estribo para montar Asimismo se cuenta que en sus últimos tiempos sufrió un ataque de locura, por lo que fue encerrado en una jaula y expuesto a las burlas del pueblo, según esta versión murió desollado vivo y su piel, rellena de paja para que conservara la figura humana, fue curtida, teñida de encarnado y se conservó por espacio de algunos siglos en un templo persa. No se si te refieres a ese Valeriano. El libro cuando pueda salir me lo compro. me ocurre como a ti, me gusta Roma, pero no te llego a la altura de la zapatilla .Nina

almena dijo...

mmm y yo que pienso que prefiero leerlo escrito por ti?
:-)

un abrazo!

Alma dijo...

Pués mira, me apunto el libro, asias por la recomendación y por tu nueva lección;)
Cuídate, besos y un big abra:
Alma;) (F)

leodegundia dijo...

¿Pudiera ser que después de ser asesinado, sus soldados queriendo llevar sus cenizas a Roma acabaran sin pronérselo en China?.
Un saludo

Azul dijo...

Una buena recomendación, cuando termine con los pendientes...lo buscaré.

Un biko y que la semana sea buena.

Turulato dijo...

Trincharle la yugular al "one" no deja de ser una manera de manifestar la opción de los electores..

nina dijo...

Caboblanco aquí se pueden pedir ayudas? lo que me digas no me sienta mal, además... bueno ¿si o no?Un abrazo Nina

Consumidor irritado dijo...

Ameno y ademas te quedas con ganas de saber mas, de este personaje que era totalmente desconocido para mi.

¡Muchas gracias!

Marian dijo...

Confieso que desconocía este personaje.Y como la ignorancia es la madre de todos los vicios, me apunto el título del libro para mejor ocasión. Me está enganchando a mí la Historia.Gracias por lo saludable de esta afición.
Un abrazo

Caboblanco dijo...

Hola a todos.

Nina, no suelo recomendar libros al azar. Este que os reseño, es el ideal para quien quiera pasar un buen rato disfrutando de la historia y de un buen escritor. La versión que cuentas cuadra con una de las que ofrezco, y es por la que se decantan la mayoría de historiadores, aunque a mí no me resulta tan sugerente.

Leo, ¡al centro de la diana una vez más!. La teoria que va cobrando fuerza con el paso de los años es la que defiende que Valeriano murió en cautividad y que algunos hombres de su escolta lograron escapar, partiendo entonces para un increible viaje. No sigo porque no me gusta destripar un buen libro :-)

Turu, muy escueto te noto hoy, pero como todos tenemos derecho a presentar una faceta distinta cada día, lo pasaré por alto (es broma...)

Nina, pide lo que quieras. Intentaré ayudarme de mi barca para asiste fuerte y sacarte del mar de las dudas, aunque te prevengo que mi nave es pequeña, y quizás no la manejemos ni entre ambos.

Gracias a todos y un fuerte abrazo.

nina dijo...

Ya se que lo que haces ,no lo haces a tontas y a locas y nunca pienses que intento ponerme de sabihonda, es que tengo el defecto de intentar hacerlo bien y como aun no domino la Web y tengo un buen número de libros , una habitación llena y prar comprar un libro dependo de taxis, intento arreglarme con la gran bibliografia que tengo, alguna ya obsoleta , pero simpre sacas algo instructivo, y complementario.la petición es que yo pongo el tema y tu las imágenes,si no quieres no me molesta. y por anticipado gracias y un abracico.nina

Tastavins dijo...

Sobre el fin de Valeriano sólo había leído la versión más conocida. Que, tras ser hecho prisionero, Sapor lo usaba para subir sobre el caballo y, cuando ya se hizo viejo para eso, lo hizo desollar vivo y luego lo convirtieron en una especie de trofeo tipo el jabalí que cuelgan en las paredes los cazadores. Las otras dos que apuntais son nuevas para mi. Me alegro de conocerlas. Tendré que leer el libro y actualizarme en general.
Gracias por el post y la recomendación.
Salu2!

sirenita-2 dijo...

Después de tanto tiempo de navegar por otros puertos, redescubrir la historia, además de tu mano, está siendo toda una experiencia. Me alegro de haberte encontrado. Hoy he aprendido un poco de una figura para mí desconocida.

Saludos.

Trini dijo...

Menuda papeleta la que tocó a Valeriano. En fin que tras leerte he visto que hizo cuanto estuvo en su mano. Quizá hubiese sido mejor mandatario que guerrero y eso lo perdió.

Un abrazo

Bambo dijo...

Hola, :-D

En la novela "Yo, Zenobia, Reina de Palmira, también se cuenta de refilón la historia de Valeriano, porque Sapor I -puedo confundirme... hace tiempo que la leí- era contemporáneo de Odeanto y Septimia Zenobia y fue uno de sus más férreos contrincantes. La versión que dan es la de haberlo utilizado como estribo para subir al caballo y que más tarde, lo desolló vivo.

Menudo elemento debió de ser el tal Sapor I...

Bambo dijo...

Se me olvidó decir que Bernard Simiot, el autor de "Yo, Zenobia, reina de Palmira", ganó el Premio Goncourt en 1978 con esta novela -es que a estas alturas, con la invasión de novelas ¿pseudo-históricas? que pueblan las estanterías de las librerías, el mentar alguna como referencia da un pelín de yu-yu-.

Saludos

la-de-marbella dijo...

Hola, Mi autor favorito sobre novela historica es Robert Graves, tambien me gusta Manfredi y Pauline Gedge entre otros. Tengo poco tiempo y muchos libros que leer, no obstante seguiré tu indicación. Saludos Marbellís

Caboblanco dijo...

Hola a todos

Habéis introducido el reino de Palmira, muy acertadamente. Zenobia, y su marido Odeanto fueron reyes de una especie de “territorio tapón” entre el Imperio romano y el territorio persa. Legalmente estaba dentro del Imperio, pero de facto funcionaba de forma muy autónoma, hasta el punto de que mantuvo su independencia hasta el año 272 d. C. en el que Emperador Aureliano (Manus ad ferrum, para los amigos), la venció y la confinó en una villa romana en Tibur.

José Sans dijo...

Amigo Cabobalnco:
¿que te decir de tu artículo, que no se haya dicho ya?.
Tan bueno como siempre.
¿Sería posible que Valeriano acabará en China?
Manfredi es un escritor muy bueno y del que he leído varias cosas, la que más me ha gustado es la historia novelada que hizo de Alejandro.
Saludos
José
PD: Estoy empezando a leer (No se cuando la acabaré, pues son cuatro tomos) la "Historia de Roma" de Theodor Mommsen.

diego dijo...

Después de estos tres meses leyéndote y aprendiendo tanto, he decidido que con todo, debo leer más de Roma así que estos días me haré de un libro... ya te contaré. un abrazo.

Raúl dijo...

Muy agradable tu post anterior sobre américa. No conocía mucho de la historia de los indígenas de norteamérica y su trágico fin.

Sobre Valeriano sólo puedo decir que es una pena que ese hombre terminara metido en semejante lío, luego de estar destinado a un fin tranquilo.

Las guerras son terribles.

Saludos,

Thanh dijo...

This is awesome!