viernes, 17 de marzo de 2006

El otro puente romano...

Ruinas de Pompeya

Esto es alucinante… Llevo más de diez días intentando reservar un viaje para Semana Santa y en todas agencias me han dicho que, o bien cojo los vuelos que ya no quiere nadie a las horas más intempestivas y en los peores hoteles, o tengo muchas posibilidades de pasar el próximo puente en la muy hermosa villa de Móstoles. No es que tenga nada contra los naturales de esa ¿hermosa? Ciudad, pero… ¡leche! ¿Con cuanta antelación es necesario reservar un viaje en este mundo globalizado que me ha tocado vivir? Incluso una de las “amables” señoritas que ha intentando que no me quedara sin vacaciones, me ha dicho que el año que viene, mejor me ponga a mirar desde el mes de enero. Así que nada, aquí ando, navegando por Internet, e intentando reservar el viaje de mi vida… para conmemorar mis bodas de oro, que no han empezado ni a contar.

En fin, esto me hace recordar que los antiguos romanos tampoco se privaban de una de las principales alegrías en la vida de cualquier mortal de antes y de ahora: las vacaciones. Naturalmente no eran como las actuales, no había turoperadores y si te veías de pronto “disfrutando” de un crucero, mal rollo; lo más seguro es que estuvieras bogando como galeote en una de las galeras de la flota del mediterráneo. Eso sí, los destinos eran curiosamente muy parecidos. Y eso tiene bastante mérito teniendo en cuenta que las distancias a cubrir eran las mismas que ahora y los medios para hacerlo… eran ninguno. La primera consecuencia de que no es hubiera inventado el vuelo charter es que la gente no podía irse de fin de semana, ni usar un “moscoso” para hacer un puente… porque lo más probable es llegara el día de la vuelta y el pobre desgraciado no hubiera llegado aún ni a su destino. De ahí que cuando se cogían vacaciones, era a base de bien: uno, dos o incluso tres meses. La segunda consecuencia es que semejante ritmo de vida solo lo podían aguantar los que tuviesen bien almidonado el riñón, o sea, los ricos, con lo que no creo que determinados destinos tuviesen mucho “overbooking”. Los pobres, el 99,9%, se debían contentar con aliviar los rigores del calor con un baño en el Tiber o pasear por alguno de los magnificos pinares que rodeaban la capital del Imperio.

Vamos con los destinos; En aquellos días estaba muy de moda la zona de Campania, ligeramente al sur de Roma y que gozaba del mismo clima, sin los problemas de salubridad que a veces hacían mella en la ciudad eterna; Pompeya y Herculano fueron los lugares más solicitados hasta que la famosa erupción dejó las instalaciones con metro y medio de ceniza. Otra opción era Hispania o el sur de Italia, justo en el tacón de la bota, donde merecían justa fama las playas tarentinas por su tranquilidad y buen pescado. Una vez allí los romanos acomodados solían tener sus propias villas, lugares generalmente apartados de Roma, guardados por verdaderos ejércitos de esclavos que disponían que todo estuviera a gusto de los señores cuando estos aparecieran por la puerta. Estas propiedades solían tener viñedos, ganado o campos donde se cultivaba cereal, con la ventaja de que se autoabastecían y generaban cuantiosos ingresos que gastar en las vacaciones del año que viene. Cuando el opulento de turno se hartaba de su destino de vacaciones tradicional – puede que porque ya se hubiera pasado por la piedra a todas sus escl..., perdón – tenía un modo muy fácil de cambiar destino: cambiar su villa con la de ese ricachón tan amigo suyo, y permitir que aquel disfrutara de su propiedad. De este modo se aseguraban calidades de vida similares… no como los famosos hoteles cuatro estrellas de Inglaterra.

Aquellos que eran realmente ricos tenían la oportunidad de dar envidia a sus convecinos a base de bien, alquilando las lujosas mansiones que poblaban las costas del Asia Menor en Délos, Chipre, Rodas o Tebas, y que se reservaban con años de antelación – esto no ha cambiado mucho – y sin posibilidad de cancelación. Estos destinos gustaban especialmente a las féminas, que tenían la oportunidad de pasar una temporada en el paraíso de los perfumes y los cosméticos. Lo peor era el viaje; Para asegurar que toda la familia llegaba a su lugar de esparcimiento con la cabeza sobre los hombros, era necesario formar una cuadrilla de sirvientes que les protegiera de los bandoleros durante el viaje, y que se organizara para cazar o cocinar, ya que los ricos de antes sabían hacer más o menos lo mismo que los de ahora… nada. Esto no es que supusiera un incremento de coste – al fin y al cabo eran esclavos, no se les pagaba – pero no sería ni el primer ricachón ni el último que se quedaba compuesto y sin vacaciones en medio de una destartalada carretera tracia… a merced de los lobos.

Y por último, los jóvenes también empezaban a ser objeto de fabulosas ofertas para pasar unos días lejos de sus padres y de Roma. Y la cosa funcionaba más o menos igual que ahora: con la excusa de conocer una cultura lejana, aprender una lengua o perfeccionar su gramática, los adolescentes de entonces luchaban a diario para convencer a sus progenitores de la necesidad de viajar un año a Grecia. Pero no eran pocos los que, a mitad de camino, hacían una paradita en una famosa isla… la isla de Lesbos.

Que jodíos…

12 comentarios:

Anazia dijo...

Como agente de viajes te puedo decir que es verdad, cada vez hace falta reservar más temprano unas vacaciones a un precio decente. Vamos, que ya puedes ir reservando las del año que viene...

Por otra parte, menudos romanos. Muchos no podrían ser los que disfrutaban de semejantes vacaciones y lo de los jovencitos me recuerda al GRAN TOUR del siglo XVII.

Abrazo

nina dijo...

Los Romanos eran unoss juerguistas de campeonato en cuanto Roma se perfumaba delos eflubios del Tiber,los patricios
cogian la casa y se marchaban a sus villas de recreo como tu dices Pompeya y Herculano eran ciudades escogidas entre otras cosas por la relajación moral, otro cpunto de vacaciones ,por estar cerca de Roma era Accio,lugar preferido por Nerón y popea.En cuanto a Lesbos, no digo nada porque escribi un artículo sobre Safo, "Poetisa en el olvido" donde mencionaba a Lesbos. Me gusta como has expuesto el tema, casi casi te veo veraneando en Pompeya, pero no creo que ellos se encontraran en tu situación de reservas.Abrazos. Nina

Dianora dijo...

Mira, los romanos escapando de su ciudad en vacaciones y nosotros desando poder disfrutarlas allí.
Lo malo de reservar las vacaciones con tanta antelación es que tienes que pedirlas en el trabajo y te puedes encontrar respuestas como: "Uf, no sé, es que queda mucho, no sé si te voy a necesitar".
O sea, que si tardo, me quedo sin viajes en la agencia, y no lo puedo hacer pronto porque como no me confirman las vacaciones, puede que al final no me den los días solicitados...
Vamos, que estamos destinados a pasar las vacaciones en Villa Móstoles, cómo tú dices.
Besos

muralla dijo...

He disfrutado mucho con tu escrito.
Es cierto que los tiempos han cambiado poco en lo que a vacaciones de ricos se refiere, desde que el mundo es mundo, pero hay que reconocer que hemos ampliado el número de personas que queremos disfrutar de unas mini vacaciones, y tus problemillas son una buena prueba...
Espero que lo consigas.

eloryn dijo...

Caboblanco, espero que tengas suerte y puedas encontrar plazas para irte estas vacaciones. Y gracias por el interesantísimo artículo.
Dianora, afortunadamente cada vez hay más empresas que conceden las vacaciones a sus empleados con tiempo (a ver si en eso aprendemos también de Europa). Es una ventaja para todos. Los clientes se benefician de buenas tarifas, los agentes de viajes nos evitamos el estrés estacional y las empresas pueden planificar mejor su producción.
Y bueno, aunque Móstoles no es un destino turístico al uso, pertenecer a la "costa del Marrón" tiene su puntillo ;-)
Un saludo

Turulato dijo...

¡"don Cabo", por Dios!. Madrid, con los madrileños de vacaciones, ¡Baden Baden!....
¿No se acuerda?.

LeeTamargo dijo...

...Emprender un viaje entonces suponía un acueducto más que un puente, pero al menos no aterrizabas y ya está; se disfrutaba al pie de la aventura sin guías ni buffet libre ni excursiones programadas. Además siempre quedaba la opción de afiliarse a la mili romana para conocer mundo, aunque esto de vacaciones tuviera poco: ¡Están locos estos romanos!...
SALUDOS, CABOBLANCO:
LeeTamargo.-

Leodegundia dijo...

:-)))) O viajas poco últimamente o tuviste mucha suerte; ahora claro que es necesario hacer la reserva con tres meses de antelación, así que de paso que sigues buscando un destino para Semana Santa, vete pensando ya en las del verano. Eso te pasa por no ser un ricachón romano con propiedades en las mejores zonas.
Un abrazo y que tengas suerte en tu búsqueda.

Andrea Recol dijo...

Este post me ha dado ganas de irme de vacaciones. ¡Uf! qué ganas. Me ha recordado a la Italia caliente en verano (tanto o más que como España). A los restaurantes al aire libre, bajo los árboles con el ruido de la chicharras, a los espaguetis y pizzas. Siento pasión por Italia y su arte y tu vuelves a traer recuerdos de juventud. Espero que al final consigas billetes y te tomes un descanso. Un besito

xnem dijo...

Saludos! supongo que ya conoces Pompei i Erculano, sino te recomiendo encarecidamente una visita a Nápoles y alrededores. Un poquito mas lejos, -en la costa- tienes I Campi Flegrei (Campos flamígeros) otro lugar vacacional de los romanos y napolitanos de la época, donde actualmente puedes acampar en un camping situado en el mismo cráter del volcán Le Solfatara en Pozzuoli. Activo por supuesto.
En breve habrá monográfico sobre viajar a los volcanes en mi blog.

Consumidor irritado dijo...

Uan ves mas ¡que modernos esos antiguos! o mejor ¡nada nuevo bajo el sol!

Consumidor irritado dijo...

Una vez mas ¡que modernos esos antiguos! o mejor ¡nada nuevo bajo el sol!