lunes, 3 de abril de 2006

Boadicea, última esperanza celta

La dominación de unos hombres sobre sus semejantes debe pasar multitud de pruebas antes de afianzarse o estallar definitivamente en mil pedazos. Así ha sido en todas las épocas y en todos los lugares y, hace casi dos mil años, Britannia no fue una excepción. Lo que no era en absoluto tan normal, es que sea una mujer el elemento catalizador de las ansias de libertad de un pueblo, y que lo sea hasta el punto de guiar a sus compatriotas en armas, en una verdadera insurrección nacional. Lo que para los celtas representó Vergincetorix o para los lusitanos encarnó Viriato, lo fue Boadicea para los Britannos; por encima de todo, una esperanza.

De todas formas, nada hacía presagiar que esta mujer, esposa de uno de los reyes de los icenos más importantes, tuviera que echarse al monte contra los romanos… Años antes, su marido, para asegurar el porvenir de su esposa e hijas, había decidido legar su poder al emperador Nerón a cambio del compromiso de éste de preservar los intereses de su familia. Para cerrar el pacto, dispuso además la venta de todos sus bienes y su reparto por igual entre Roma, y su pueblo. Ya sea porque a Roma no le pareció bastante, o quizás porque pactar con Nerón ya se había convertido en un deporte de alto riesgo, al morir aquel, Boadicea fue apaleada, sus hijas mancilladas de la peor manera imaginable y, por supuesto, la fortuna de su marido repartida en dos partes… ambas para los romanos.

Boadicea optó por desaparecer. No fue un acto de cobardía; Durante semanas, a fuerza de reventar caballos, entró en contacto con casi todos los cantones celtas de importancia, asegurándose el apoyo de la mayoría de ellos y, al menos, la neutralidad de los indecisos. Ahora solo quedaba ser paciente y aguardar el momento preciso para devolver el sufrimiento de su familia y su pueblo… y enseñar a los romanos hasta que punto podía resultar caro el plomo o el estaño britano.

La oportunidad se la sirvieron en bandeja los propios generales romanos. Estos, quizá relajados por las aparentemente favorables circunstancias, licenciaron a parte de las tropas y dividieron a las legiones con tal falta de criterio, que en ninguna parte de toda la provincia había más de 300 soldados romanos juntos; Y cuando Boadicea se aseguró de que la mayoría de los legionarios habían caído en la más absoluta molicie, atacó. Decir que la insurrección se extendió como un reguero de pólvora, es sin duda quedarse corto. La mayoría de las guarniciones, mal aprovisionadas y peor motivadas, desaparecieron como indefensos islotes en medio de la tempestad celta que se les vino encima. Catón, un oficial de poca monta que quedó al mando de Londinium en ausencia de las tropas más aguerridas – que estaban intentando someter a los abuelos de los primeros galeses – juntó a un millar de hombres con capacidad de empuñar una espada y se aprestó a defender la capital. Solo pudo hacerlo 2 días. El holocausto fue de tal calibre y la explosión de odio tan tremenda, que se asesinaba incluso a los perros de los ciudadanos romanos. De estos últimos debieron morir al menos unos cincuenta mil.

No faltó mucho para que el general en jefe corriese la misma suerte. Paulino, que así se llamaba, volvió a marchas forzadas desde las montañas galesas, al mando de una sola legión, la 14º, y los soldados romanos que se iba encontrando desperdigados aquí y allá… a los sumo, unos ocho mil hombres. Y fue entonces cuando aquella unidad compensó con su heroísmo los errores de sus mandos, hasta tal punto que decenas de años más tarde, Tácito reparaba en que, en los parques, aún se podían ver a niños jugando a ser centuriones de aquella legión. La victoria fue completa, inesperada e incontestable, y la rendición, incondicional.

El final de la historia podría haber rivalizado con los más sonados desenlaces de las tragedias Shakesperianas. El jefe responsable de aquel levantamiento fue conducido ante un tribunal militar, y se le invitó a atravesarse con su espada; Paulino, fue removido del cargo, no por su flamante victoria, sino por no evitar que se hubiera tenido que llegar a ese último envite desesperado… ¿y a Boadicea? pues se le ofreció el socorrido cáliz con veneno, que al parecer no rechazó, persuadida por uno de sus prisioneros romanos de lo que la esperaba en la capital del Imperio si conseguían alcanzarla con vida.

Varios de sus lugartenientes si fueron capturados, y se les trasladó a Roma de inmediato, con el fin de que formaran parte del desfile triunfal. Uno de ellos, al ver la magnitud de los palacios y las villas, con sus hermosos mármoles destellando contra los rayos del sol, no acertó a pronunciar palabra. Uno de sus carceleros le espetó: “¿Y tú… no dices nada?”

…el bárbaro respondió “No se como quien es dueño de semejantes palacios y templos puede ambicionar las pobres cabañas de mi tierra.”

La ambición humana es infinita.

28 comentarios:

Dianora dijo...

Mira que han corrido los años, y estoy segura que todavía no hay nadie que pueda responder a ese pobre lugareño. Como tú dices, la única respuesta posible es la ambición. Pero ambición de qué? Unas pocas tierras no dan el poder.
Besos

juan p dijo...

Gracias por hablar de la Reina Boadicea. Es una asignatura pendiente que tengo desde que leí algunos comentarios sobre su sublevación en una novela de corte histórico-detectivisca.
saludos

juan p dijo...

detectivesca, no detectivisca

Caboblanco dijo...

La ambición no se basa en la cantidad de lo que se tenga, sino en la capacidad de decidir sobre ello. En ese sentido, objetivamente supone el mismo placer la posesión de un palacio que la de un saltamontes o un grillo... la posibilidad de decidir sobre él. No obstante yo me quedaría con el palacio; no me gustan los insectos...

Juan P. no hay porqué darlas. Boadicea es un personaje sumamente interesante, así como el desarrollo de los acontecimientos de aquellos años en Britannia, pero ni el blog ni yo damos para un mayores análisis. Tienes buenos libros si quieres profundizar en este tema, y la mayoría no te defraudaran.

Boadicea, posiblemente se llamaría en realidad Boudicca, una especie de apócope del término celta "Bouda" que significa "libertad". La campaña fue terrible, una verdadera guerra de exterminio en la que no se respetaron ninguna de las tradicionales normas no escritas sobre la "humanidad" en los enfrentamientos... que los romanos estuvieron a punto de perder. Más Paulino era un buen general y conocía el oficio. Se limito a buscar el mejor lugar posible para no ser flanqueado y posteriormente rodeado por las muy superiores fuerzas celtas. Por eso escogió un desfiladero, más o menos estrecho. Se colocó en la parte más alta y a esperar. La disciplina romana y el mayor temple de los legionarios hizo el resto. Hoy se sigue sin saber el emplazamiento real de aquel encuentro.

Un saludo.

AZUL dijo...

La ambición es un sentimiento poco confiable que puede desatar el deseo de poseer más y más.

Una historia muy...especial.

Bikos.

Consumidor irritado dijo...

No conocia esta parte de la Historia, y como siempre has despertado mi curiosidad.

nina dijo...

Hay un refrán popular que dice la ambición rompe el saco. La persona ambiciosa intenta eliminar todo cuanto no importa al fin que persigue y miviliza todas sus fuerzas en este sentido.
Un abrazo:NINA

Dianora dijo...

Posiblemente la evolución de nombre de Boudicca a Boadicea sea uno de las innumerables erratas que cometían los escribas bajo la luz de las velas. La confusión es fácil.
Besos

Lindalawen dijo...

Muchas gracias por poner la historia de la Reina Boadicea (o Boudicca, yo he visto los dos nombres por igual). Por supuesto, ya la conocía, pero no explicada tan extensamente.

Siento no pasarme mucho por aquí, pero estoy trabajando y estudiando unas oposiciones a la vez y no tengo tiempo. Sin embargo, cuando he visto que habías escrito algo en lo que tenían que ver los celtas no he podido resistirme.

leodegundia dijo...

Estoy de acuerdo contigo en que la ambición tiene más que ver con sentirse poderoso y con la posibilidad de decidir sobre los demás que con la posesión de cosas. Aparte, al poderoso los demás le temen y hay mucha gente que goza notando el temor que le tienen los otros.
Me gustó mucho como hiciste el relato.
Un abrazo

LeeTamargo dijo...

...Llega un momento en que no son las cabañas o las posesiones lo que se ambiciona sino el poder. Es adictivo, no hay quien lo pare y, además, es la fuente de todos los imperialismos.
Resulta raro que los anglosajones no hayan sacado más partido a esta heroína de la tierra. Al tiempo...
SALUDANDO: LeeTamargo.-

Trini dijo...

Cuanta razón, la ambición humana es infinita y a veces tan absurda que espanta.

Me ha alegrado conocer a esta mujer.

Un abrazo

Lunarroja dijo...

Efectivamente, hay mucha gente que cuanto más tiene, más quiere.

Una buena moraleja para una historia interesantísima...

unjubilado dijo...

Magnífica la descripción que nos haces de Boadicea y de sus andanzas. La respuesta del bárbaro me ha recordado la canción:
"Todos queremos más,
y más
y más
y mucho más,
el que tiene uno,
quiere tener dos..."
Siempre la ambición humana está por medio.
Saludos

Anazia dijo...

Los celtas siempre han estado divididos, generalmente peleados, pero no siempre. Los druidas se encargaban de tener su cultura viva, pero cuando se planteaban crear una nación juntos, al no tener miedo a la muerte, lo difícil era decidir quién se ganaba el trono. Para mí es un ejemplo de lo que llamaríamos ahora anarquía.

Si los celtas hubieran estado más unidos y no existieran las rencecillas que había, otro gallo cantaría.

Raúl dijo...

¡Que gente tan extraoridnaria hay en la historia de la humanidad! Aún en las peores cirucusntacias, aún en la horrorosa guerra, es possible encontrar algo de belleza...

Saludos!

juan p dijo...

El libro al que hacía referencia era
La plata de Britannia, de Lindsey Davis, interesante y divertido compendio de las aventuras y desventuras de Marco Didio Falco, antiguo legionario destinado en Britannia cuando la rebelión y luego reconvertido en el Phillip Marlowe del Imperio Romano.
Por cierto, rebuscando he visto que en todo esto estuvo implicada la IX Legión Hispana
¿de entoncews viene lo de la "pérfida Albión"?porque parece que les dieron pa'l pelo, pero a base de bien...
saludos
( http://es.wikipedia.org/wiki/Legio_IX_Hispana )

Caboblanco dijo...

Hola a todos. Lo celta es sugerente para casi todo el mundo. Se entremezclan un modo de vida peculiar y un aspecto romántico, casi de perdedores, que les da un encanto especial. Pero os aseguro que miedo a la muerte, tenían como el que más, aunque es cierto que su existencia no la contemplaban del mismo modo que lo haría un occidental del siglo XX. Efectivamente Anazia, los Druidas eran los responsables de guardar las tradiciones culturales y religiosas, ya que no había textos escritos, y fueron la única cabeza política visible de este grupo de "anarquicos", tan exhuberantes y radicales en los bueno y en lo malo. Su centro espiritual lo tenían en la isla de Mona, conquistada para las armas romanas durante estas campañas. Curiosamente, no solo fueron perseguidos por los romanos; normandos y sajones pusieron buen cuidado en eliminarlos de Britannia, con tanta o más saña que los itálicos. Aquí enlazamos con el comentario de LEE, que sospecha del poco partido sacado a Boadicea por los hijos de Gran Bretaña. No te extrañe LEE; ellos no se consideran en absoluto herederos de los celtas.

Juan P, como bien dices, la VIIII Hispana participó en los hechos, aunque seguro que no de la manera que hubiera esperado. Su jefe, Quinto Cerialis marchó sobre Camolondum al frente de la legión al completo, pero llegó tarde para salvar la ciudad, y cayó victima de la tremenda superioridad númerica celta, y dejó en el campo de batalla toda su infantería.

La Hispana, era española solo de nombre. Su origen se remonta a comienzos del siglo I a.C. durante las levas que se produjeron en Italia, pero años más tarde, fue una de las legiones que sometieron a los cántabros y astures, y quizás por eso acogió con gusto el nombre. Después sirvió en el Rhin, asegurando los valles alrededor del Taurus, uno de sus afluentes, hasta que en el 43 d.C. fue escogida para participar en la invasión de Gran Bretaña, posiblemente porque era considerada una unidad de élite. Tras su fatal encontronazo, fue reforzada con 5 cohortes de las legiones germanas junto a un millar de jinetes auxiliares, mandados por el futuro emperador Vespasiano. A partir de ahí... conjeturas. El último testimonio epigráfico es una inscripción en un clavo que data del 108 d.C. La hipótesis más consistente es que marchó a sofocar la rebelión judia durante el principado de Adriano y de ahí, pasó a reforzar las fronteras de la actual Armenia, donde fue exterminada en un ataque de los Alanos.

Un abrazo.

MaPeV dijo...

Wow!! que interesante ... lo cierto es que entre más se tiene más se quiere ...
Boadicea me hizo recordar a Enya con el tema del mismo nombre... por cierto me encanta.

Saluditos Celtas.

Oceanida dijo...

Es un placer leer estas letras que reflexionan sobre la ambicion, y un placer conocer tu blog, gracias por visitarme y darme la oportunidad de conocerte.
Un saludo.

Andrea Recol dijo...

Increíble. Es tan cierto esto de que la ambición no tiene límites y qué dañino puede ser. Excelente post sobre extractos de la historia, que todos deberíamos conocer mejor. Un gran abrazo

Isthar dijo...

Durante toda la historia la ambición ha sido motivo de disputas y guerras. A veces las razones puede que se nos escapen, pero siempre quieren más.

Realmente me ha encantado conocer más de cerca a Boadicea y sobre todo conocer a alguien a quien le apasione de esta forma la historia, es admirable y alentador :)

Adrià Urpí dijo...

Estoy de acuerdo con el comentario de Dianora. No creo que la misma pregunta hecha por el prisionero celta, tuviera hoy respuesta alguna.

No he podido visitarte por problemillas de conexión...pero ya estoy aquí de nuevo.

Un abrazo. Adrià Urpí

incondicional dijo...

Biennnn, gracias a tus enseñanzas ya sé de donde me viene mi carácter , descendiente directa de Boadicea ;-), wowww.
Feliz fin de semana.

Zuriñe Vázquez dijo...

Una mujer valiente, como nuestra Agustina o la Juana de Arco francesa. Y más claro... pero seguimos igual, solo cambian las formas, porque la ambicion es la misma, ahora se nutre de petroleo. Un abrazo

Anónimo dijo...

No podian ganar. Esto no era Germania. Era una isla. Y el Honor del Imperio hubiera estado en juego. Y mas con la Nueva Dinastia Flavia. Vespasiano habia sido el Legado Mayor de la Segunda Augusta, una legion de Elite, en la conquista de la isla.
Roma no se caracterizaba precisamente por respetar los tratados firmados y menos con los pueblos conquistados. Pero se pasaron 3 pueblos con Boudica.
Pase que obligaran a su pueblo a pagar impuestos, ya que era la politica romana oficial. Pase que al morir el marido de Boudica los romanos se quedaran sus bienes. Entraba dentro de la ley romana. La ley Voconia no permitia heredar a las mujeres.
Pero de ahi a esquilmar a uno de los pueblos mas guerreros de Britannia, y luego cuando no podian pagar, coger a su reina, y a sus hijas y violarlas en plena plaza de la ciudad como ejemplo, ya era demasiado.
Aun para la cultura celta, que permitia torturar a las mujeres.
No hubo rebelion en la IX legion, sino en la II. De echo, no se sabe ni que pasó. Lo que se sabe es que el Legado Senior de la Legion (miembro del Senado y enviado del Emperador), fue ejecutado, no sesae si por cobardia o porque. Una macula que la II augusta no consiguió limpiar del todo, y que la relegó a Britannia practicamente en la historia del Imperio. Quizá fue debido a que se negara a luchar apoyando a la XX Valeria, o que la II tenia lazos con el pueblo de boadicea.
Como dijo un Barbaro britanno... creo que Caracato: "A este Erial le llaman conquista, y a este cementerio Paz". Hay cosas que no cambian... XD
Edem.

Caboblanco dijo...

Hola Edem. Así fue más o menos; La 14ª servía en cerca de Viroconio, la 2ª en Caerleon y la 20ª en la actual Chester, todas cerrando el primitivo País de Gales. Después, lo ya sabido: Una legión destrozada, otra que se niega a pelear y la 14º que se une a los restos sueltos que se encuentra por ahí y pasa, de convertirse en la reencarnación de Varo a ganarse la estimación del Imperio por los siglos de los siglos. La explicación no es sencilla. El Legado de la II Poenius Postumus, fue obligado a suicidarse por su actitud. FRERE aduce para justificar su actitud la distancia de la II Augusta al teatro de operaciones, la incertidumbre sobre lo que estaba pasando y la dispersión de las unidades de la Legion en ese momento. Además, en el momento de marras, la II no estaba mandada por su Legado sino por el tercero al mando, su Praefectus castrorum. Legado y Tribuno Laticlavio estaban al mando de dos cohortes en las Isla de Mona.

No creo que los romanos necesitaran apelar a la Lex Voconia para que Boadicea no heredara, sobre todo si no tuvieron problemas en mancillar a sus hijas. Además esa Ley solo obligaba a los ciudadanos romanos de 1ª clase censitaria y Boadicea se regiría, todo lo más, por el Ius peregrini. Desconozco si hay alguna Lex similar para no ciudadanos.

Un saludo

Marileo dijo...

Nada nuevo hay bajo el sol. Ni la molicie del conquistador que cree haber apagado toda resistencia, ni la dispersion de fuerzas en afan de ocupar el territorio para saquear mas facilmente. Busquen en gooogle algo sobre Chile, Leftraru o Lautaro, y la rebelion general del reino de Chile de 1544.