Hermanos de sangre
Fotograma de "Enrique V"Enrique V fue un hombre seguro de sí mismo, con una capacidad de liderazgo fuera de lo común y una habilidad diplomática que, en una Europa en la que la mayoría de los reinos estaban divididos o en vísperas de estarlo, no tenía precio. No lo tuvo fácil; Su juventud estuvo marcada por la inestabilidad del reinado de su padre, Enrique de Bolingbroke, que casi perdió la razón a fuerza de intentar contentar a los estamentos eclesiásticos de Inglaterra, a los que debía en buena medida su acceso al trono. Durante su infancia y su juventud se produjeron tal cantidad de usurpaciones e intentos de asesinato que el pobre Enrique tuvo que aprender el arte militar y el uso de la espada, más como necesidad de autodefensa que como obligación derivada de su rango. Pero, afortunadamente, tal estado de permanente necesidad, de desconfianza, de desapego... esa tremenda de falta de cariño, de un asidero emocional en el que apoyarse... no produjo en él ningún mal irremediable ni le convirtió en un monstruo... en absoluto; Enrique emergió apoyado en su increíble valor y en su apabullante ingenio y, por encima del juicio que se pueda hacer sobre sus acciones y la época que le tocó vivir y lidiar – tremendamente diferente a la nuestra - queda fuera de toda duda que se trataba de un ser humano excepcional.
“Esta historia la enseñará el buen hombre a su hijo, y desde este día hasta el fin del mundo la fiesta de San Crispín y Crispiniano nunca llegará sin que a ella vaya asociado nuestro recuerdo, el recuerdo de nuestro pequeño ejército, de nuestro feliz pequeño ejército, de nuestra banda de hermanos; porque el que vierta hoy su sangre conmigo será mi hermano; por muy vil que sea, esta jornada ennoblecerá su condición y los caballeros que permanecen ahora en su lecho en Inglaterra se sabrán malditos por no haberse hallado aquí entre nosotros, y tendrán su nobleza en bajo precio cuando escuchen hablar a uno de los que han combatido el día de San Crispín”
Eran otros tiempos.

3 Comments:
Hay una novela que leí hace tiempo sobre esa época tan diferente que me encanto " El bosque de la larga espera" de Hella Haasse...centrada tal vez más en el lado francés, relata la derrota de Agincourt desde ese punto de vista y las consencuencias para la nobleza.
Felicidades por la entrada Caboblanco.
Después de la victoria de Azincourt todavía siguieron las conquistas y por el tratado de Troyes se casó con Catalina, hija de Carlos VI, opteniendo así la regencia de Francia y la posible sucesión, pero la resistencia francesa desbarató sus esperanzas y cansado y enfermo dejó la regencia en manos de Bedford.
Un personaje con una vida y una personalidad muy interesantes.
Un saludo
Quizá.., más que ambición tuvo conciencia de su tiempo personal dentro del gran espacio colectivo que a todos nos envuelve.
Y sintió, con claridad, que solo existe, en realidad, quien es fiel a si mismo.
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