lunes, 29 de mayo de 2006

Juegos de cañas

A principios del siglo XV, se podían encontrar en España dos maneras de montar a caballo. Una era la monta “a la brida”. Su origen se remontaba a la alta Edad Media y era la manera tradicional de cabalgar de los nobles europeos. Su objetivo era aprovechar el peso del caballero, ataviado con su pesada armadura, e intentar concentrarlo en la punta de la lanza de acometida, para perjudicar el esternón del contrario y cambiárselo de sitio… Como la masa que se ponía en movimiento era considerable, se usaban animales altos, pesados y no demasiado listos. Pero la manera típica de cabalgar en Castilla era la monta “a la jineta”, muy popular tanto entre los nobles como entre los villanos. Tradicionalmente se asocia a los árabes aunque probablemente su origen sea mucho más antiguo. A diferencia de su colega europeo, el castellano que monta a la jineta no busca el choque frontal con el adversario sino que su manera de guerrear se basa más en la velocidad, la astucia y el engaño. Y como lo de engañar siempre se nos ha dado de fábula, esta técnica en seguida cobró adeptos en nuestro suelo patrio. Incluso le cambiamos el nombre… entre nuestros maestros de monta la técnica recibía el nombre del “corre fuye” y, quizás porque casaba de maravilla con nuestra personalidad – y con nuestros no muy grandes caballos – los españoles la ejecutabamos de miedo.

Básicamente, el jinete llevaba estribos muy altos, lo que le hacía colocarse en la silla con las piernas dobladas. De esta manera todo el trabajo a la hora de dominar al animal recaía en las rodillas, que se llevaban en permanente presión contra el caballo. Este permanente control sobre la montura, unido al carácter vivaz y alegre de nuestros equinos, permitía hacer giros y maniobras impensables en otro tipo de monta. Los jinetes atacaban al enemigo cuando menos los esperaban, le pegaban dos collejas lo más rápido posible y se retiraban sin darle tiempo a preparar un contrataque. Esta operación se repetía una y otra vez, hasta que la caballería enemiga estaba, literalmente, hasta las narices. Y como siempre había uno al que le perdían los nervios, o un grupo que quería cubrirse de gloria haciendo la guerra por su cuenta, los españoles se dejaban perseguir por aquellos pobrecitos hasta algún lugar escarpado y bien conocido, donde quitar al contrario tantos delirios de grandeza. Esta tipo de lucha fue la que utilizó el Gran Capitán en sus campañas italianas, o sea, la que destrozó literalmente la paciencia de los pesadísimos - tanto en volumen como en carácter... - jinetes franceses.

La monta a la jineta tenía, además, otro campo en el que desarrollarse además del bélico o del ganadero. Se trataba de los Juegos ecuestres. Este tipo de pasatiempos tenía una larga tradición es España, en especial el llamado "Juego de cañas". Se le atribuye origen berberisco aunque, probablemente, sus raíces sean muchos más antiguas, pues la caballería romana ya practicaba algo parecido, la Hípica Gymnastica o Juego de Griegos y troyanos. Lo mismo que actualmente, en cualquier boda o comunión no faltan las socorridas fotos en el parque público o el baile de Paquito the Chocolateman, en ninguna celebración importante del Reino de Castilla faltaba su correspondiente juego de cañas. Se disputaba entre varias cuadrillas de caballeros, ricamente ataviados y siempre montados a la jineta, que alternativamente se perseguían arrojándose venablos sin punta, “las cañas”, mientras se protegían con pequeños escudos de cuero endurecido. No era raro que, con la doble ración de orgullo con que se desayunaban los españoles del XV, cuanto más en presencia de público, se encresparan los ánimos de los jugadores. Ya fuera por discrepancias en el taneto, o por simple mal perder, no era raro que los juegos de cañas acabaran como el rosario de la aurora, con nefastos altercados que incluso llegaron a acabar con la vida de algún Grande de España. De ahí viene el dicho castellano de “cuando las cañas se vuelven lanzas…”

Trístemente, en una ocasión la alegría por una histórica victoria llevó a muchos hispanos a denigrarse, montando una obscena copia del este juego, con el resultado de cientos de muertos en tres largas noches de vino y odio. Quizás la construcción que aparece en segundo plano, en la imagen que acompaña este artículo, os pueda sacar de dudas...

13 comentarios:

Edem dijo...

Bueno... esa fue siempre la eterna lucha. Por un lado, estaba lo que los Romanos llamaban caballeria Germana, y que fue el embrion de los caballeros pesados franceses, normandos, etc...
Por otro lado, tenemos la caballeria numida o la arabe, basada en cabrear al personal, lanzar ataques rapidos y volver grupas, que es cuando para ellos empezaba la batalla de infanteria.
Y es la eterna lucha porque se juega entre la movilidad o ser un tanque. Uno puede moverse mas rapido, y por lo tanto es mas dificil de atacar. Pero el otro puede resistir mas golpes (vale, esto era relativo, porque si el caballero enlatado caia al suelo, se podia dar por muerto).
Ademas, esta el problema de los caballos. Los nuestros (y despues los arabes), son pequeños, preparados para correr, no para resistir a "el gordo". Los caballos germanos o francos, se criaban para que resistieran a cualquier cosa.
En Hispania aprendimos a guerrear asi por las malas. Es decir, viendo como nos zurraban a base de bien los musulmanes, y aprendiendo del proceso. El resto de europa tardó unos 200 - 300 años en aprenderlo, en las cruzadas. Ademas, estaba el clima. eso de "cabalga el Cid, cabalga por la arida estepa castellana", no es por casualidad. Y una armadura pesada daba desidratacion. De echo, la mayor parte de las bajas de un ejercito de este tipo eran por esos problemas. Y los cruzados igual.

Dianora dijo...

Gráfico, muy gráfico :-S

Princesa dijo...

Que blog tan interesante!
Una muy grata sorpresa pasar por aqui para agradecerle su visita, e irme tan instruida.
Gracias por la oportunidad de conocerlo.
Terminaré de leer los post anteriores, pq me ha encantado.
Besos nuevos :)

Isabel Romana dijo...

Estoy por completo desorientada por lo que respecta a la enigmática referencia del párrafo final a una orgía de sangre. Explícalo un poco, caboblanco. Gracias

Caboblanco dijo...

Hola a todos. Efectivamente Edem, los germanos fueron el primer pueblo occidental en utilizar la lanza para acometer desde el caballo, en vez de asestar mandobles con la espada o lanzar venablos desde la montura. Y como bien dices, existía una curiosa arma que servia para enganchar al caballero del cuello y dar con sus posaderas en el suelo, para proceder a acuhillarlo a través de la holgura entre las piezas de la armadura o por la abertura de la visera. A ver si encuentro como se llamaba el arma en cuestión.

Isabel, se trata de una construcción musulmana, no cristiana...

Leodegundia dijo...

En un principio creí que en el párrafo final te referías a las guerras civiles de Granada en donde en la fiesta del día de San Juan, se celebraba un juego de cañas, los Abencerrajes y los Zegríes que se llevaban muy mal pasaron del juego a la lucha, pero no estoy muy segura de que sea eso a lo que te refieres, así que esperaré a que tú lo expliques.
Un abrazo

Rustav Klimt dijo...

Muy aleccionador pero me gustaria conocer lo del ultimo parrafo.Por favor.....

mixtu dijo...

excelente, excelente, la blog tambien es isto, qualidad, yo amo la historia...
gracias por este momento

Caboblanco dijo...

Con la inquisición recientemente establecida en castilla como martillo de hejeres, a nadie le extraño demasiado que, pocos días después de la caída de Granada, los españoles inventaran una asquerosa versión del juego de cañas, en el que los objetivos eran los hispanos capturados que se habían convertido al Islam. Esos renegados formaban parte de la élite militar del reino nazarí, retrasaron bastante la conquista de la ciudad y sus antiguos hermanos de armas les tenían muchas ganas. Aquellos que no pudieron escapar de las armas españolas fueron rapados al cero, atados a postes y utilizados como objetivos en el lanzamiento de javalinas, venablos y hachas. Murieron unos 180 antes de que los mandos españoles obligaran a poner fín a la masacre. Varios de los participantes eran grandes hombres de Castilla y cuentan que, incluso, se sumo alegremente algún representante del clero. Lo dicho... hay cosas que en las que no avanzamos.

Consumidor irritado dijo...

He llegado un poco tarde para resolver el enigma, y esta vez que creia saber la respuesta. Pero eso no me ha impededido disfrutar de la entrada.

Zuriñe Vázquez dijo...

Como somos dados al juego y al engaño....jeje es que lo llevamos en la sangre, ese pillo que llevamos dentro todos los hispanos. Entretenido texto. Ahora se hace el juego de las cañas en motos y coches
Saludos

Trini dijo...

Interesante explicación sobre el juego de caña del cual no tenía apenas idea, aunque me ha alegrado saber de donde viene la frase de "cuando las cañas se vuelven lanzas" que si le he oído y como tantas otras no sabía de donde procedía. En cuanto al final de tu post me ha quedado aclarado con tu posterior explicación en los comentarios...

Un abrazo

nina dijo...

En el S Xi la guerra Santa musulmana en Hispania estaba en peligro , de Africa mandaron un contimgente de hombres nuevos y con nuevas estrategías de guerra, serian los zenetes que luego les llamarían jinetes y su forma de pelear revolucionaria el cocepto de guerra que tenían hata ahora Esta estratregía se le llamo pelear a la "jineta" que tan claramente expone Caboblanco. Un abrazo NIna