viernes, 2 de junio de 2006

Sila, el primer hombre de Roma

Sila fue elegido cónsul, o sea, una especie de primer ministro, en el año 88 a.C, cuando Roma aún no sabía que iba a convertirse en un Imperio pero empezaba a sospechar que como República, le empezaba a apretar el traje. La elección, forzada por el partido de los Optimates, los conservadores de entonces, resultó sorprendente porque Sila distaba muy mucho de proceder de una alta cuna. Su juventud, como poco, se puede calificar de disoluta ya que se hizo mantener por una prostituta griega más mayor que él, a la que maltrató y engañó. Jamás se ocupó ni de la política ni de los cosas serías de la vida, pero al menos leyó mucho, lo que le impidió confirmarse como un completo ignorante. En cuanto a la virtudes, tenía pocas pero valiosas; era un consumado mentiroso, un maestro del engaño a través de la palabra… un embaucador nato… y era inteligente, más no al estilo académico de la palabra sino que disponía de esa astucia innata que tienen algunas personas para apartarse cuando les va a salpicar un autobús.

Por eso siguió a Mario, el tío de Cesar, en sus primeras campañas, y sí, demostró un valor casi temerario, pero se cuidaba muy mucho de hacerlo solo cuando alguien interesante pudiera verlo o cuando en verdad se estuviera jugando algo. En caso contrario, Sila procuraba no mezclarse en altercados que le pudieran hacer perder fuerza o meterle en problemas. Era un ilusionista que deslumbraba solo cuando se lo proponía. Pues bien, durante los años que siguió a Mario, contribuyó poderosamente a sus victorias, como las campañas contra los cimbrios y los teutones o la liquidación de Yugurta, Rey africano que amenazaba con convertirse en una piedra en el zapato del aparato militar romano. De vuelta a Roma, podía haber hecho carrera política, pero su propia desgana hizo que pasara otros cuatro años entre prostitutas, efebos y gladiadores, y así hubiera seguido siendo si no se hubiera hecho tallar un bajorrelieve de oro en el que aparecía Yugurta rindiéndose a él, en vez de a Mario. Por eso de dejaron de hablar… Miserias, como se ve.

Por eso, para protegerse, Sila se presentó a Cónsul en el 88 a.C y como los optimates no tenían madera de su propia cuña con la que construir un líder, adoptaron a Sila. El consulado le reportó la posibilidad de hacer dinero, y cierta seguridad personal, por no hablar de los 35.000 hombres con los que se preparaba para hacer una expedición a la moderna Turquía. Sila partió con ellos a la conquista del ponto y no avistaba todavía las costas griegas cuando Mario regresó de África a toda prisa, reunió un ejército de seis mil esclavos y marchó contra la capital, que no tenía la defensa ni de los guardias de tráfico. La tomó en dos días pero la orgía de sangre que siguió se prolongó durante los siguientes once meses… buitres y perros daban cuenta de los cadáveres que se agolpaban por las calles, y a los que nadie se molestaba en dar sepultura y los nuevos soldados – esclavos pronto se olvidaron de su condición marcial y agudizaron los términos de la masacre. Solo la pura desgana de los atacantes y la muerte de Mario propició que quedara alguien con vida.

Sila no se descompuso y tampoco se molestó en volver a la carrera, ya que solo le importaba él mismo. Terminó sus asuntos en Oriente, por cierto, con gran éxito, ya que venció a Mitrídates, el poderoso rey del Ponto y al cabo de un par de años desembarcó en la península italiana donde el hijo de Mario, igual de feo que su padre pero mucho más tonto, le salió al paso, tachándole de enemigo público, degenerado y sodomita. Sila, con mucha más cintura, se río a carcajadas y esperó unos días tranquilamente en su campamento, sonriendo mientras cientos de soldados de Mario hijo sopesaban las consecuencias de sus actos, y optaban por salir corriendo o cambiar de bando. Con 4.000 soldados más en sus huestes, atacó, y en menos de una hora, su rival fue estrepitosamente derrotado.

Y sin nadie para hacerle sombra, se vio al verdadero Sila que, lejos de “centrarse” resultó mucho más promiscuo y salvaje de lo que parecía. Asesinó a todos aquellos que años atrás se le habían “cruzado”, obligó a todos a cultivar su personalidad en las vidas pública y privada, se hizo erigir la primera estatua ecuestre de Roma – estaba prohibido representar a nadie de otra manera que no fuera de pie – e incluso apuñaló a su mejor general, Ofella, solo porque éste no le hizo una reverencia al pasar delante de su cortejo presidencial. Pero ¡Oh, sorpresa!... cuando parecía que Roma debía prepararse para el gobierno de un degenerado, en medio del pasmo general, cedió sus poderes al Senado y se retiró a vivir a su casa de campo… ¿la razón?...Valeria, una hermosísima esclava que quizás, fue su único y verdadero amor. Pasó dos años haciendo el amor con ella, al parecer a todas horas, hasta que una úlcera – más bien un cáncer – acabó con él.

En su epitafio figuró… “Ningún amigo me ha hecho favores, ni ningún enemigo me ha inflingido ofensa, que yo no haya devuelto con creces”

Genio y figura.

29 comentarios:

Dianora dijo...

Bonita la manera de retirarse la de este hombre que, por lo que cuentas, era preferible tener en el bando amigo que en el enemigo.
Besos

AZUL dijo...

No conocía la histpria de Sila...y me ha gustado. Como dicen por ahi...más vale tener cerca al enemigo.

Un bikiño y buen fin de semana!

unjubilado dijo...

Hace varios post que no te comento nada, ello no quiere decir que no te lea e incluso voy buscando información en la red, pero es tal mi desconocimento que la mayoría de las veces tengo que desistir de poder aportarte algo y con tu artículo y los comentarios me doy por satisfecho, esta vez no he querido pasar sin dejarte mi firma. Como siempre el artículo de Sila magnífico.
Un saludo

Consumidor irritado dijo...

Un regreso a Roma despues de varios post, ¿vuelta al origen? ;-)

Edem dijo...

Lucio Cornelio Sila. Bravo soldado, politico interesante, a el solo le importaban dos cosas: Su dignitas y ser el primer hombre de Roma. Para evitar malentendidos, diré que dignitas no es dignidad, sino esa capacidad de ser el mejor, el primero entre sus pares basandose en la estimacion publica, el poder personal, los antepasados y la forma de regir el destino de Roma. Aunque tenia antepasados, no lo consiguió, y eso le dolió durante toda su vida.
Si bien no se ha podido comprobar, su carrera despegó igual que la de Mario, al casarse con una Julia, tia de alguien destinado a ser "El Romano mas grande de todos". Esto es cierto, porque Cayo Julio Cesar decia ser sobrino politico tanto de Mario como de Sila.
Era valiente hasta la temeridad. Cierto que no lo demostraba, pero el echo de haber conseguido la corona de hierba frente a Nola (cosa que ni Mario ni Cesar consiguieron); que fuera el artifice de la captura de Yugurta (inciso, si bien lo capturó el, fue por orden de Mario, algo que despues "olvidó convenientemente"), perro guardian del ejercito de Catulo Cesar (que por eso no pudo entablar conbate, y se pudo unir al de Mario para la batalla de Vercelae). Y optimate.
En su defensa, hay que decir que fue elegido consul, y que Mario, loco y cegado por la profecia de que iba a ser nombrado 7 veces consul, se habia aprovechado para ocupar Roma en su ausencia.
Es por eso que Sila no pudo acabar con Mitridates V del Ponto (se ocuparian Luculo y Pompeyo, protegidos de Sila), y tuvo que volver a Italia, para emfrentarse a las fuerzas populares, mandadas en la ocasion por Carbon y Mario hijo. La deserción de Quinto Sertorio, que se fue a hispania a organizar su propia guerra privada, les privó de su mejor general, y la estupidez de Mario hijo, de atrincherarse en Praenestre, ante un ejercito de veteranos como el de Sila, acabó con las cabezas de los lideres populares en la rostra.
Tambien en su defensa, lo cierto es que se preocupaba por Roma, que estaba cambiando. Un Imperio no se puede llevar con instituciones de una ciudad, y Sila si bien no pudo (o no quiso) frenar el avance, por lo menos retrasó la caida de la republica. Tambien es verdad que apoyó a los heroes de guerra frente al senado (Pompeyo, Luculo, Didio, Cesar), pero dictó leyes contra la usura, contra el mal gobierno y contra abusos del Senado, aunque lo blindó frente a los caballeros (quitandoles los jurados de caballeros y cambiandolos por senadores, dandoles honores como asientos en el circo, etc).
Para esto fue elegido Dictador, y lo fue en el verdadero sentido de la palabra. Antes, su termino era para un cargo militar, no mas allá de seis meses, destinado a quitar problemas a los consules en Guerra. El lo fue durante dos años, e hizo lo que se le antojara. Que era una prerrogativa de su cargo, por cierto. Casi aniquila a los caballeros como fuerza politica, eliminando o arruinando a la mayor parte. Eliminó a los populares casi hasta su extincion, y no se hubieran recuperado de no ser por un Patricio como el, que recogió el testigo de Cinna, Carbon, Mario... un tal Cayo Julio Cesar.
Lo de Ofella fue porque queria presentarse a Consul, aun pasando por encima de Sila. El, dolido porque precisamente habia atacado Roma para recuperar su prestigio por eso, lo mando ejecutar.
Tenia sentido del Humor. Por ejemplo, eligió Pontifice Maximo a Quinto Cecilio Metelo Pio, conocido tartamudo. Si no entendeis esto, es porque desconoceis algo. Antes de cada reunion del senado, antes de cada acto publico,el Pontifice Maximo debia hacer oraciones y preces. Si se equivocaba, aunque fuera en una sola palabra, debia empezar de nuevo el proceso (los romanos obervaban mucho las formas), e incluso "repetir" 10, 20 o 30 veces mas la oracion si era algo muy sagrado. El dijo que se le habia aparecido Jupiter en Sueños y que le pedia ese sacrificio. La verdad, se pasó el resto del dia a carcajada limpia. Tampoco es de extrañar que, fuera uno de los pontifices que menos tiempo pasara en Roma, por mandato del senado.
(el cargo era vitalicio).
Apoyó a Pompeyo, y su logro fue lograr dominarle, pese a que tenia mas tropas que el. Y lo hizo dandole mandos especiales, como Hispania u Oriente. Se dijo que al partir dijo sobre el "lastima que no este para contemplar su caida"
Apoyó en un principio a Craso, un Licinio, y liberó del cargo de Flamen Dialis (estos cargos darian para un articulo por si solos) a un tal Cayo Julio Cesar, que mientras tanto habia tenido la desfachatez de desafiarle. Y sorprendentemente, no solo no lo mató, sino que lo perdonó y le dio un cargo de legado en oriente, diciendo al mismo tiempo "no se porque le perdono, porque veo en el a muchos Marios". A lo que le respondieron que mas bien veia en el a "muchos Silas".
Era un cinico por naturaleza. A su mayordomo Crisogono, que habia salvado a su familia en tiempos de Mario, al enterarse, por obra de Ciceron (cabeza hinchada a la que espero ver explotar algun dia, dijo de el), de que habia estado apropiandose de dinero del estado, le dio las gracias publicamente por salvar a su familia nombrandole ciudadano romano. Y el mismo dia, mando ejecutarle desde la tarpeya por robar al estado.
Su partida de Roma fue comentada durante siglos. El, al lomo de un burro, rodeado de prostitutas, actores y... "lo mas grave para un patricio romano" de homosexuales. Y eso el Senado nunca se lo perdonó. Valeria fue el ultimo amor de su vida. Estaba el Dictador en el teatro, cuando sintió que alguien le tocaba la toga. Sorprendido, se dio la vuelta, y se encontró con una muchacha llorosa que le pidió disculpas, pero "que queria aunque solo fuera una parte de su suerte". Y El se hizo llamar "Felix" en sus ultimos años. Se enamoró de ella y se la llevó esa misma tarde.
Todo un personaje, no?...
Edem.

eloryn dijo...

Todo lo que había oído de Sila no lo dejaba en muy buen lugar precisamente. Y tú, con tu artículo, me lo has presentado de un modo tan atractivo, que ahora siento curiosidad por saber más de él. Gracias.
Besos y buen fin de semana

nina dijo...

Se retiró a una villa de la Campania , no se sabe con certeza la causas, se cree que posiblemente estuviese enfermo o cansado de su aburrida vida. Como recuerdo de su obra nos ha dejado
a restauración de privilegios arcaicos que la historia habia arrinconado.Se opuso tenazmente aa las reformas que propugnaban los Graco y el partido demócrata, que tan necesarias eran. Intentó un cambio total de la Constitución romana. Fue sanguinario y ambicioso de poder, riquezas y placeres,quizás provocado por la pobreza de su juventud. fue un descreido pero tributó culto a la Fortuna, a Venus y a Bellona. Su caracter era sumamente fatalista y aceptó que los griegos le llamaran EPAPHRODITOS, que significaba favorito de Afrodita.A sus hijos les puso el sobrenombre de Fausto y Fausta. Como general se le consideró muy bueno.Abrazos Nina

Raúl dijo...

Llevaba varios días sin pasar por aquí, pero al llegar me he encontrado un auténtico banquete:

Sila, los juegos de cañas,
la lucha por la Galia, las cartas,
Espartaco, el sexo en la Bíblia
y Adriano han resultado ser post muy interesantes para mi.

No conocía nada de Sila, ni de los juegos de cañas. De la lucha por las Galias, si acaso conocía la referencia. De Adrinao sabía por las maravillosas Memorias de Adriano de Marguerite Yourcenar y de Espartaco por alguna película...

Es bastante información, y si bien me la he leído de un sólo envión, como de costumbre, seguro estaré releyendo post por acá frecuentemente...

Saludos Cabo!

Isabel Romana dijo...

Creo que Sila fue un pájaro de cuenta, dicho de manera informal. Tuvo algunas luces, pero bastantes sombras, porque su política de reforzamiento de la clase senatorial contra los caballeros y la plebe (a la que también recortó derechos)fue un verdadero paso atrás. Se dice que nadie comprendió que se retirase en un momento en que disfrutaba de un poder sin límites y, desde cierto punto de vista, era socialmente intolerable, porque retirarse a la vida privada sin motivo significaba desentenderse del destino de Roma. Muchos se alegraron, claro, aunque lo criticaran. Parece ser que cuando su esposa Valeria enfermó de muerte, para que la muerte no contaminase la casa, ordenó que se la llevaran. Este dato no lo he confirmado, pero suena creíble. Fue un personaje que destacó por su crueldad en una etapa en que la violencia era muy fuerte. En fin, un tema y personaje muy interesante, como de costumbre.

Caboblanco dijo...

Hola a todos. Como bien ha dicho Edem, Sila tenía una idea de Roma, sí, pero que posiblemente pasaba por sí mismo. Posiblemente llegó un momento que no pudo separar lo uno de lo otro hastq que, milagrosamente, se hizo a un lado y desapareció.

El Sila de los últimos años tenía que tener un aspecto parecido al de Marlon Brando en su película "La Isla del docor Moreau". Era extraordinariamente pálido, casi albino, y el sol le hacía tanto daño que le salían póstulas sanguinolentas en la cara, y le sangraban. La única solución, amen de ciertos potingues que le traían de Grecia, era cubrirse durante todo el día con su sombrero de paja. Pr eso casi nunca llevaba casco...

Edem dijo...

Bueno... veamos. Lo de la esposa enferma no fue Valeria, sino Cecilia Dalmatica. Sobrina de Quinto Cecilio Metelo Pio, esposa de Marco Emilio Escauro, Principe del Senado,y la causa de que Sila no fuera pretor. Cecilia Dalmatica era la prometida de Marco Emilio Escauro hijo, pero este, en el paso del Tridentum, en la retirada del ejercito de Catulo Cesar, se comportó de forma cobarde. Por verguenza, se suicidó. Y asi, la prometida del hijo, pasó al padre. Claro, una chavala de 19 años, casada con un hombre de 60, pues es natural que se fijara en los heroes del momento. Pero el problema es que con Sila se enamoró locamente de el. En publico. Y Marco Emilio Escauro, tuvo que castigar a Sila (que por cierto, si no lo hizo cornudo fue porque no quiso). Estaba en juego su dignitas, por supuesto.
Años mas tarde, Cecilia Metela Dalmatica quedó viuda. El mismo dia del fallecimiento de Marco Emilio Escauro, Sila se divorció de su esposa anterior, y se casó con ella, en conveniencia con Quinto Cecilio Metelo (que era Pontifice Maximo, asi que en el asunto religioso no hubo problema) y de Mamerco Emilio Lepido Liviano (el hermano de Luculo, y representante de los intereses de los Emilios en este caso).
Pronto tuvieron dos hijos, Fausto y Fausta. Y aqui viene la leyenda. Pero hay que comprender una cosa. Los romanos eran supersticiosos en extremo, y creian que los dioses les hablablan constantemente. Tenia que ser accidental, por obra de una persona que no supiera lo que estaba diciendo, etc...
Resultó que, siendo dictador, Sila quiso donar su Corona de Hierba a Hercules Invicto. Con ello donaria un decimo de su fortuna. Este dios, no podia ver cosas negras, ni perros. Casualidad, al llegar el cortejo, justo poco despues del sacrificio, un perro negro lo lamió. Por lo visto los esclavos encargados de evitar esto se habian ido de juerga o algo asi. Sila, aterrado de que la Diosa Fortuna le diera la espalda, soltó su corona de hierba, que fue a parar a la sangre. Por supuesto, se deshizo. Horrorizado, se fue a su casa, pensando que estaba maldito. O el o alguien de su familia.
Casualidad o no, Justo al llegar a su casa se encontró con su hija, Cornelia Sila. Esta le contó que, mas o menos en el momento de la ceremonia, su madrastra la llamó diciendole que estaba impura y que le dolia mucho el vientre. Por las pruebas que C. Metelo le hizo despues, por lo visto debió ser un tumor o un cancer de utero. Pero a Sila no le importó.
Pensó que ella habia sido la causante de su desgracia, asi que, con permiso de su tio Metelo, y el de su tutor Mamerco, la recluyó en uno de los templos de Roma, donde murió. Creo sinceramente que la amaba, pero que tambien se creyó lo de ser impura.
Lo del famoso sombrero de paja es debido a dos cosas:
1º- Sila era albino, algo muy raro en la Roma de la epoca. Como sabeis, si eres albino, el sol te da mas fuerte y te puede llegar a matar. Asi que en Africa, se compró un sombrero de paja. Dado que a partir de entonces ganó todas las batallas en las que intervino, se supuso que el sombrero le daba suerte. Y asi siguió hasta el fin de su vida.
Otra cosa es que a Sila le gustaba jugar con la psicologia. Y no hay imagen que mas le gustara al romano medio de la epoca, que la imagen de un romano campesino, que es la que daba Sila con ese sombrero puesto. Si ademas, le daba suerte es que era un "favorito de la fortuna".
Un saludo de Edem

Edem dijo...

Estaba en la cama y he estado rumiando un par de cosas.
Me he colado en tres sitios.
Veamos, Cecilia Metela Dalmatica, era la hija de (aqui no lo tengo claro si era Quinto o era Lucio) Cecilio Dalmatico, Pontifice Maximo.
Su tio era Quinto Cecilio Metelo, Llamado Numidico por el Pueblo y el Senado de Roma, y Meneitos por sus enemigos (meneitos era un termino bajo muy despectivo, cuyo significado era vagina, pero en forma muy grosera). Quinto Cecilio Metelo Pio, seria, por tanto, su Primo, no su tio.
Otro de mis herrores es Mamerco Emilio Lepido Liviano. No era un Licinio, como he dicho, sino un Livio Druso. De ahi el termino Liviano, porque fue adoptado. Este era hermano de Marco Livio Druso.
Creo que esta todo. Lamento los fallos, pero a veces me lio un poco con las familias senatoriales. Como eran parientes entre ellos en su mayor parte, y como tenian pocos nombres, a veces meto la pata. Lo siento.

Anónimo dijo...

http://www.PetitionOnline.com/classici/petition.html

tayeirand dijo...

¡Eso era un dictator! Un año de magistratura extraordinaria para retablecer el orden en Roma.

Sila utilizó dos años. Bueno, es que tenía mucho que purgar... si es que Roma ya estaba llena de gentuza... y menos mal que César huyó a los bosques apoyado por su familia y amigos, que si no, por mucha Academia de Sertorio que hubiese, hoy no hablaríamos castellano.

Un placer regresar por aquí, un saludo.

Hoy en día

Caboblanco dijo...

Es para liarse. Los romanos utilizaban poco más que quince nombres de pila, solían poner al hijo el del padre y además, se les identifica por el "el menor" o el "mayor" la mayoría de las veces. Sobrevivir al árbol genealógico de un romano es prácticamente imposible.

leodegundia dijo...

Después de leer el artículo (que tuve que hacerlo en dos veces por problemas que no vienen al caso) y leer también los extensos comentarios, creo que nada puedo añadir a lo ya dicho que no sea que Sila era uno más de los muchos hombres romanos dignos de estudio.
Un abrazo y buen fin de semana.

Isabel Romana dijo...

Edem, gracias por las aclaraciones respecto de las mujeres. Tienes una memoria extraordinaria. Un saludo.

almena dijo...

ni en fabvores ni en ofensas quiso ser menos...

un abrazo!

unjubilado dijo...

Repetimos bloggellón. Para más detalles pásate por mi blog.
Como me dijiste, que no te hubiera importado venir la vez anterior, por eso te aviso.
Saludos

muralla dijo...

Como siempre, decir que fue un placer...
Bicos.

Trini dijo...

O sea que Silas fue un hombre equitativo con respecto a amigos y enemigos.
Y además pudo con el el amor hasta que llegó "alguien" más poderoso...

Besos. Un placer leerte siempre

Princesa dijo...

Sigo sorprendiendome contigo.
Es magnifico poder aprender de esta forma.
Tus relatos son muy buenos.
Besos de admiradora :)

Marian dijo...

Pese a mi poca memoria, me he acordado de otro artículo tuyo donde hablabas de los Gracos y tímidamente aparecía el personaje de hoy.
Esta visto que para que no se olvide lo aprendido, hace falta un buen maestro...
Un abrazo

leodegundia dijo...

Pasé para ver si había novedades y como no las hay, me limito a dejarte un abrazo.

Adrià Urpí dijo...

En las postrimerías del gobierno de Sila, había un muchacho que apuntaba maneras ...como se llamaba?...estooo así...un tal Julio Cesar, sobrinito de Mario.
Con esos mimbres, estaba cantado que a Roma le quedaba poco como República. Un post excelente.
Un abrazo. Adrià

Spirit dijo...

Y con él la renovación hacia el mundo que conocemos hoy.... porq sin Roma la historia no sería igual...
Cuídate, besos y un big abr.
Alma;) (f)

Turulato dijo...

don Luís, ¿era Sila un tío sexy?.
Vengo huyendo de un "blog" donde puede montarse una buena por decir que las mujeres no saben lo que dicen y lo que les gusta son los moteros..
Fuera de broma.. ¿Cuanto llevo leyéndote?. Uno a uno, todos tus artículos hasta hoy.
Últimamente no comento mucho precisamente, pues son momentos históricos que bien desconozco o que considero que se ha dicho lo conveniente.
Por eso, por tu esfuerzo y, sobre todo, por tu ilusión, quiero agradecerte este artículo y todos los demás.
Seguiré vigilándote de cerca...

juan p dijo...

Si el nivel del Post es bueno, el de los comentarios es excelente. Magnífica clase de Historia.
Y un personaje especial este Sila, así visto de lejos, que tenerlo cerca sería peligroso.
saludos y enhorabuena

Anónimo dijo...

Estoy leyendo el libro "La corona de hierbas" de Collin McCullogh (creo que se escribe así). Mi duda, como casi siempre en materia de novela histórica, es que tan real son algunos de los datos aportados por el novelista: p.ej, es la primera vez que leo sobre el parentesco entre Sila y Julio César ... en general, los datos que he podido chequear suelen ser correctos, pero siempre se impone la duda.

Con respecto a los nombres romanos, efectivamente es un engorre de lo más complejo. A la escasez de nombres (de pila, diriamos ahora; praenomen lo llamaban) y a la costumbre de llamar al primogénito con el nombre del padre (que a su vez podía ser el del abuelo, y el del bisabuelo, etc.), hay que agregar:
1.- el uso de agnomen (una especie de seudónimo) que, en ocasiones, podía desplazar el cognomen (una especie de nombre de la rama de la familia);
2.- las mujeres ni siquiera eso tenían, de manera que solo llevaban el nomen (apellido de la familia o gens a la que pertenecían)
3.- un liberto, o un cliente (en especial extranjero) solía adoptar el nombre de su patrono.
4.- cuando alguien era adoptado, asumía el nombre del adoptante y solo mantenía el nomen original como agnomen (y con el sufijo -iano)

De manera que no era raro que no solo toda una linea de descendientes llevara el mismo nombre, sino los primos, los tíos y sobrinos, etc.

Todos hemos oído de Cayo Julio César, verdad? Bueno, los romanos habían oído hablar de, por lo menos, seis (todos de una u otra manera famosos):

1.- Cayo Julio César (EL César por antonomasia), el dictador
2.- Cayo Julio César (pretor de Roma en el 92 AC, padre del anterior); tanto su propio padre como su abuelo también se llamaban Cayo Julio César.
3.- Cayo Julio César Estrabón Vopiscus, otro político de la época
4.- Cayo Julio César Octaviano, más conocido como Augusto
5.- Cayo Julio César Germánico, obviamente conocido como Germánico
6.- Cayo Julio César Germánico, el hijo del anterior, mejor conocido como Calígula

Y si hablamos de Julia, al menos tenemos que distinguir entre la tía de César (casada con Mario), y la hija de Augusto (casada varias veces, y con media Roma jajajaja)