lunes, 2 de febrero de 2009

La amante de Amadeo


Si algo han tenido en común todos los reyes hispanos, ya lo hayan sido de cuna, adopción o imposición, es que les “han ido” las mujeres más que a un tonto una tiza del cinco... Cierto que resulta algo soberbio atribuirles este ¿vicio? ¿virtud? a ellos en exclusiva, cuando la mayoría de los mortales pecamos de pensamiento y obra de igual manera, pero es que.... ¡lo de los monarcas hispanos es de traca! ¡Si es que se puede construir una Historia Universal de España, de éstas de más de veinte volúmenes, a fuerza de unir amantes, concubinas, mancebas y asimiladas...!

De todos estos casos, uno de los menos conocidos y, curiosamente, de los más fragantes, fue el de Doña Teresa Pombo; Teresa, que debía de estar más prieta que los tornillos de un submarino, cantante de cuplé y de fado y muy hermosa ella en general, casi vuelve loco a Amadeo de Saboya, efímero rey nuestro al que, por lo poco que reinó y lo mucho que ligó, no se le puede acusar precisamente de perder el tiempo... En una de éstas en las que ambos estaban recuperándose de “el último” – no necesariamente el cuplé – va doña Tere y me le pregunta a Don Amadeo aquello de... “Bueno ¿y de lo nuestro qué?” El italogalán, con lo ojos fuera de las órbitas, la responde que bastante tiene con lo que tiene y que como mucho, quedarán algún día a tomar algo, confiado en que el tema estaba, definitivamente, finiquitado.

...Pues finiquitar el tema costó dos millones de reales de los de antes, que ya está bien; Doña Teresa, que aparte de buena debía ser además muy poco tonta, agarró el dinero y salió zumbando a París de la Francia con la sana intención de ingresar en las élites de la ciudad de la luz, a fuerza de talonario; no lo consiguió: al poco de llegar, murió atropellada por un coche de caballos... al parecer, de forma fortuita.

Por cierto, el marrón monetario se lo comió Sagasta que, preguntado en el congreso acerca del dinero faltante – se sacó, con bastante poco tino, del Ministerio de la Gobernación, con cargo a los gastos de aprovisionamiento de las fuerzas militares en Cuba – tuvo que aguantar, estoicamente, que se le acusara de habérselo quedado para financiar su carrera política. Sagasta, aguantó como pudo con cara de circunstancias... pues estaba al corriente de todo.

3 comentarios:

Edem dijo...

La verdad, la historia sexual de los reyes españoles, da para varios libros y varias peliculas pornograficas.

Desde Isabel II, que cambiaba mas de amante que de ropa,
Desde Alfonso XII, con la anecdota de su perdida por Madrid, y tras pedir ayuda a un sereno, y decir quien es el sereno le respondió "Y yo el Papa".
Hasta Alfonso XIII, precursor, si no inventor, del cine pornografico español.

Y eso solo los mas conocidos... al menos se divertian (digo yo), en el trono.
Porqué iba a ser distinto con el Italiano? (Y no, no me refiero al Juancar).

Un saludo de Edem.

j p dijo...

Isabel II, al menos, parece que tenía cierta disculpa pues la casaron con un primo suyo con fama (parece, dice, cuentan, que merecida)de tener tendencias no muy dadas a perpetuar la progenie borbónica (ni de ningún tipo, vaya, que le gustaba ponerse encajes más que a la propia reina). También parece que Isabel se desquitó a gusto con todo el que pudo...

Del de ahora corren rumores que supongo que confirmaremos (o no) cuando se desclasifiquen documentos secretos de aquí a cincuenta años o así.

padawan dijo...

Algo había que hacer en los ratos libres... Hasta el muy católico Felipe II tuvo sus "aventurillas" :)