jueves, 20 de octubre de 2005

El arma del diablo

El papel jugado por la ballesta en la historia de la Baja Edad Media fue más que notorio. Fue usada, admirada y aborrecida casi por igual, por cazadores y guardabosques, por bandidos, por cuadrilleros de la Santa Hermandad, por asesinos y por soldados. También fue perseguida e incluso excomulgada. Durante el Concilio de Letrán, en 1139 d.C., Inocencio II y sus cardenales calificaron este arma como arte mortiferam y Deo odibilem, y prohibieron su uso entre cristianos, aunque, curiosamente autorizaron a que se "practicara" con musulmanes. Como solo se prohíbe lo que se generaliza, no cabe duda que en aquellos tiempos, el invento debía ser todo un "hit" de ventas. Esta es la apasionante historia del arma más controvertida de la Edad Media...
Un arma relativamente sencilla...
En esencia, la ballesta, del latín ballista, que apareció como arma portátil a finales del siglo X a.C., es un ingenio conceptualmente sencillo, pero esa simplicidad es más aparente que real. Las armas de este tipo tienen varias piezas móviles en su interior, con diversos resortes y engranajes mecánicos más o menos complicados. No en balde, a partir de las ballestas se desarrollaron los mecanismos de los primeros relojes. Como digo, el artilugio se componía de una pieza de madera o “cureña” sobre la que se fijaba en un ángulo de 90 grados, un arco o “verga” que podía ser de acero o de “palo”, es decir, de madera. Además diversos resortes de acero mantenían otras piezas en la posición correcta, como la “nuez” o el “estribo”, que es donde se colocaba el pie para mantener la ballesta en posición vertical.

Al prepararse para disparar, el ballestero solía comenzar sacando uno de los 18 dardos que guardaba en un estuche de cuero, sujeto al lado derecho del cinturón, y lo sujetaba con los dientes por aquello de tener las manos libres. Después “montaba” la ballesta, es decir, colocaba uno de sus pies dentro del estribo, con lo que el arma se alzaba y quedaba dispuesta para disparar.

Tensar la cuerda, ya era harina de otro costal; en un principio, un hombre de fuerza normal podía tensar el arma sin demasiados problemas pero el aumento de “pegada” que experimentó la ballesta en los siglos XII y XIII d.C., hizo necesario buscar otros métodos. El más burdo de ellos fue un gancho que los ballesteros colgaban de su cinturón y con el que se dejaban media vida intentando templar la cuerda. Mucho menos fatigoso debió de ser usar la “pata de cabra”, una especie de sistema de palancas muy ingenioso que tiraba de la cuerda con cierta facilidad. Algo más tarde surgiría el “armatoste”, un espectacular sistema para tensar las ballestas más duras y que consistía en una doble manivela, provista de un torno, por el que pasaban dos juegos completos de cabos, unidos a variados remaches, engranajes y tornillos. Con este elemento, la cuerda debía de quedar tensa de verdad, aunque supongo que si el arma se estropeaba, se tiraría a la basura, porque he visto uno de estos armatostes al natural... ¡y no me imagino quién podría ser capaz de arreglar cachivache semejante!
...con variadas ventajas...
Bueno, se usara el sistema que se usara, al final la cuerda quedaba sujeta por la nuez, que quedaba firme e inmóvil por la presión del disparador. El tirador, que ya tendría el dardo más mordisqueado que el “bic” de la oficina, se lo sacaría de la boca, lo colocaría en su sitio y se llevaría el arma a la cara. Una vez apuntada, se libera la nuez con el disparador y la saeta volaba hacía su destino con siniestras intenciones… ¡Ah! Los dardos de la ballesta, mucho más cortos y gruesos que las flechas de arco, se llaman “virotes” o “lances” y se estabilizaban por medio de 3 plumas o de 2 lengüetas de cuero. Su poder de penetración era tal, que podían atravesar un yelmo o una armadura. Además, no solo tenía una potencia devastadora, sino que acertar con una ballesta era escandalosamente fácil, ya que el arma estaba estabilizada en el momento del disparo y no había que hacer fuerza mientras se elegía el objetivo. Por eso era el arma preferida de los primeros francotiradores de la historia, que la utilizaban para asesinar a discrección. Con una ballesta liquidaron a Miguel Lucas de Iranzo, favorito de Enrique IV de Castilla, durante una misa en la Catedral de Burgos, en 1473 d.C.
...y algunos inconvenientes...
Pero la ballesta no era perfecta, ya que presentaba serias y variadas trabas. Para empezar, en lo que un ballestero hacía un disparo, un arquero diestro ponía siete flechas en el blanco. Y no era porque el interesado estuviera hablando por el móvil… lo que ocurría era que el proceso de carga era engorroso hasta el extremo de tener que descansar después de varios tiros para descansar los brazos. Por eso los ballesteros ampliaron su equipo con el “paves”, un escudo amplio con el que se cubrían la espalda mientras lidiaban con cuerdas y poleas.

Además de su lentitud, el arma ocasionaba otras penurias. Una era que la cuerda no era tan flexible como la del arco, con lo que, si se mojaba, perdía flexibilidad y se cuarteaba. Por esa razón no se podía utilizar cuando llovía y, a las primera gotas, un ballestero prudente desmontaban la “verga” – ojo, la del arma… a ver en que pensamos – y guardaba las cuerdas en lugar seco. De ahí viene el dicho castellano de “mear las cuerdas” cuando se quiere incordiar el quehacer de alguien… Para acabar de complicar las cosas, la nuez se rompía con cierta frecuencia y cambiarla era un proceso laborioso y duro; hacerlo en medio de una batalla, en un mar de sudor, gritos y espadazos debía templar los nervios a base de bien…
...que ocasionaron su final.
Pero lo que de verdad puso fin a la vida del arma fue que, en el siglo XV d.C ya estaba al límite de sus posibilidades de desarrollo. Durante siglos, la ballesta había sido protagonista principal de una suerte de “carrera de armamentos” que acabó perdiendo. Cuanto más acero añadían los caballeros a sus armaduras, más potencia ponía en su arco el ballestero, hasta el punto de que, para cargar el arma, hubo que recurrir a los más disparatados mecanismos y a la fuerza de dos personas. Por eso, desangelada, la vieja ballesta agarró el petate y se retiró de los campos de batalla con la mirada gacha, dejando su sitio a un mozalbete fuerte, de carácter explosivo y con unas enormes posibilidades de desarrollo: el arcabuz.
Al hilo de todo lo anterior… ¿alguien podría decirnos de donde viene la expresión “ir en cuadrilla”? y aviso de que algo tiene que ver con lo anteriormente leído.
Un abrazo

13 comentarios:

Grial dijo...

A la ballesta le sucedió el Long Bow o arco Inglés capaz de alcanzar una longitud de 1,80 y 2 m, era capaz de enviar diez flechas de casi un metro de largo a distancias cercanas e incluso superiores a los 300 m, aunque jamás se empleaba a esta distancia.
Como siempre un placer leerte, un beso :)
Pd. no tengo ni la más remota idea de donde proviene la expresión.

Caboblanco dijo...

Hola Grial!!!

Es curioso que, al final, todo el mundo acaba especializándose en algo, incluso países enteros. El long Bow al que, acertadamente haces referencia fue una de las causas de la victoria francesa en la guerra de los 100 años. Fabricado en madera de Tejo, por ser la más flexible y más resistente al duro clima de las Islas británicas, gozó del aprecio de los Galeses, que lo empuñaban a la más tierna edad pata cazar sobre todo. De hecho, los reyes de Inglaterra se empeñaban en controlar el país de gales, duro e inhóspito, para poder disfrutar de los servicios de sus naturales.

La ballesta, sin embargo, fue cotom privado de suizos y genoveses. Al puerto de la ciudad italiana llegaban los señores de la guerra de toda Europa para alquilar sus servicios... llegando incluso a celebrarse una especie de subastas donde cientos de genoveses se arrendaban al mejor postor...

¡vaya tiempos!

Misósofos dijo...

Vaya...
Interesantísimo artículo.
Por lo que se ve los hay mucho más belicosos que yo.
Veo que lo de el período histórico sobre el que hablas es bastante más amplico de lo que pensé al leer el título de tu bitácora.
A seguir así ;-D

Caboblanco dijo...

Bueno... pensé que ampliando el campo de actuación todos saldríamos ganando.. ¡Y así ha sido!

Dianora dijo...

Veamos, voy a intentar imaginar al pobre ballestero en una batalla:
- La ballesta, ya de por sí, muy pequeña, muy pequeña no es.
- Viene acompañada de todo tipo de "accesorios" para poder tensar las cuerdas.
- Con una buena preparación física, tienes que descansar cada poquitos disparos para relajar los brazos (que en medio de la tormenta, me direis como).
- Además, hay que ir cargado con el escudo.
- Si llueve, malo, las cuerdas se deterioran.
- Por no hablar, ya metidos en faena, del cambio de nuez.
Pues sí, menudo "chollo" tenía que ser el ser ballestero en aquella épocaa :-S

Salu2.

Turulato dijo...

Al "virote" también se le conoció como "cuadrillo", por la sección que presentaba. No sé sí tiene algo que ver con la cuestión que planteas..

Creo que el asunto se reduce a determinar quien tiene poder sobre otros, sean individuos o estados.
Para ello, el Poder ha actuado sobre la Sociedad y sobre la Técnica:
**Sobre la Sociedad, prohibiendo legálmente, o sancionando morálmente -o todo a la vez-, la posesión y el uso generalizado de todo aquello que no puede contrarrestar.
Asi, a los arqueros ingleses que caían en manos francesas, se les condenaba a quedarse sin manos. "Publicidad" de la época; se "corría la voz" y cualquier plebeyo bellaco se lo pensaba dos veces antes de atentar contra la sagrada vida de tan nobles y floridos caballeros.
En cuanto a los ballesteros, que no calzaban "espuelas de oro" precísamente, iban -como dices- derechitos al infierno...
** Sobre la Técnica, como resultado de la confrontación permanente entre "Lanza y Coraza".
Es sencillo; yo te doy un garrotazo -"lanza"- y como consecuencia tú te inventas una protección -"coraza"-, para que a continuación yo desarrolle una "lanza" que pueda con tu "coraza" y, luego, tú una nueva "coraza" -que puede ser, a su vez, una "lanza"- que supere...
Así, a la caballería del XIX la trituró la ametralladora, que fué superada por el carro de combate, que fué reventado por la aviación táctica, que es derribada con SAM, que son anulados por ECM, que...
Poder..
Pero no me he "perdido", no.. Todo se repite etérnamente..
Para operaciones especiales hoy utilizamos la ballesta.. Es silenciosa y la última tecnología permite obtener una gran precisión y buenos efectos de un arma ligerísima.
De noche, con un buen intensificador lumínico, y a corta distancia..

Raúl dijo...

Como siempre, muy interesantes tus posts. Se aprende mucho al leer tu blog.
Saludos desde Colombia,

Azul dijo...

Hace tiempo en una pequeña tienda en Toledo, vi una ballesta, una replica a escala, pregunte a quien me acompañaba si sabía algo sobre ellas, pero la explicación que me dio, se enriquece con la tuya, con estos viajes al pasado y a costumbres que a veces se pasan por alto en la historia, y que definitivamente estoy disfrutando al visitar tu blog.

Ya lo decía Machado en una poesía...

Ya su perfil zancudo en el regato, en el azul el cielo de ballesta, o, sobre el ancho nido de ginesta, en torre, torre y torre, el garabato

Un biko y buen fin de semana :)

Caboblanco dijo...

Turulato.. has resultado vencedor por "acercamiento". En la Baja Edad Media, La Santa Hermandad se ocupaba de desarrollar ciertas labores de policia, con potestad para prender y ajusticiar inmediatamente a los culpables de los delitos más graves. El reo se colocaba frente a un pelotón de ballesteros que utilizaban "cuadros" o "cuadrillos", un tipo de virote con la punta plana, de gran poder de penetración, y que solo estaban autorizados a utilizar los integrantes de la Santa Hermandad. Por eso, ir "en cuadrilla" significaba ir en grupo, rodeando al inculpado, para darle muerte... Gracias a Dios, hoy en día, la cuadrilla va en grupo con la sana intención de pasarlo bien ¡menos mal!

leodegundia dijo...

Bueno, vamos a ver si de esta va la vencida y puedo dejar un comentario, llevo intentándolo desde bien temprano y a cada dos minutos me levantan de aquí, está claro que hoy me espera un mal día.
En fin como no quiero ser pesimista lo veré por el lado bueno, tardando tanto no sólo pude leer y disfrutar del post si no que además pude completar la respuesta a la pregunta de hoy ya que la que yo tenía aunque refiriéndose a lo mismo no era tan minuciosa.
En cuanto a la Iglesias, siempre tan justa: "No matarás, pero si es un... o si es por...puedes hacerlo en nombre de Dios".
¡Otra vez que me llaman!, será mejor que lo deje a ver si se tranquiliza la cosa y puedo disfrutar de un momento libre.
Un gusto leer lo que escribes, hasta luego

Trini dijo...

Anda que si ya les parecía diabolica la ballesta si levantaran ahora la cabeza y dieran un vistazo a lo que se usa para la guerra hoy en día...

Pues ir en cuadrillas imagino que sería patrullar de cuatro en cuatro o algo así. O todo lo contrario...

Un abrazo

DArilea dijo...

Curiosisimo que a raiz de la ballesta se consiguiera el primer mecanismo de los relojes
Muy interesante como de costumbre.
Un besito.

carlos dijo...

Pues la ballesta es mecanica simple, y si es muy lenta para disparos pues hay que recargar y etc, con ciertas ventajas y desventajas, pero que va que prohibir usarla contra cristianos pero si contra musulmanes era permitido. Como siempre aprendemos algo nuevo.

saludos