miércoles, 5 de octubre de 2005

El pescador de la arena.

Imaginad un concurso de visualización rápida de respuestas en el que un servidor fuera el presentador. Si yo os inquiriera… ¡pensad en un gladiador! posiblemente vuestra imaginación proyectara una imagen muy parecida a la que acompaña este artículo; y es que varias décadas de películas y series de televisión han conseguido que identifiquemos al combatiente en la arena del circo, con un señor, generalmente de color, armado de una red y de un tridente.

El Retiarius o "el de la red" era, en muchos sentidos, un gladiador especial. Para empezar, mientras que sus “compañeros” solían usar parecidos tipos de armas, a este pobre hombre le obligaban a usar una fascina o tridente que resultaba todavía más corta que una lanza, ya que no alcanzaba el metro y medio de longitud. Su austero equipo lo completaban un pugio o puñal no mucho mayor que un moderno abrecartas y una galerus u hombrera que por lo menos, protegía mínimamente el hombro que se mostraba al adversario… y hala… ¡a pegarse! Menos mal que, tras las primeras veinte o treinta muertes, alguien se sintió un poquito culpable y dijo…venga leche… ¡vamos a darle algo más al chaval! A ver que tienes por ahí… y por ahí, ya solo quedaban redes.

Pero ¡ojo! Con la rete o red, la cosa cambiaba. Fabricada con hilos de un tipo de esparto extremadamente fuerte y con un diámetro cercano a los tres metros, si era bien utilizada se tornaba en un arma aterradora. La técnica del retiario era simple: mantener a distancia al contrario gracias a su tridente, y lanzar la red a la menor oportunidad. Si el tiro era afortunado, el peso de la malla y lo inesperado de la acometida solían ser suficientes para derribar al contrincante. En ese caso, el retiario se abalanzaba sobre su “pez” y, si el público demandaba que lo rematara, solo le quedaba aferrar el puñal y degollar al pobre desgraciado. Si, por el contrario, el oponente conseguía esquivar el ataque, la derrota del “pescador” solía ser solo cuestión de tiempo. Semejante estilo de lucha sugiere gladiadores jóvenes y rápidos. Estos luchadores se escogían de entre hombres livianos de no más de veinte años de edad y complexión delgada. Un retiario de más de treinta sería la excepción, seguramente un “galáctico” de la Arena.

A vuestra pregunta de si Espartaco era o no un retiario, la respuesta es no. Era un….

PD: El que un gladiador volviese a su celda con la cabeza sobre los hombros o con el cuerpo separado en cómodos plazos dependía mucho de su historial, de si había peleado bien y, sobre todo, del humor del público en ese determinado momento. Si el gentío entendía que el perdedor había luchado con valor, gritaba ¡Misum! (sálvalo) y se le perdonaba la vida. Sin embargo, si el derrotado no gozaba de la simpatía de la grada, la muchedumbre gritaba ¡iugula! (degolladlo) y se le cortaba el cuello inmediatamente. De ahí que la vena yugular interna, la de mayor calibre del cuerpo humano, se llame precisamente así.

Hasta mañana

16 comentarios:

Lunarroja dijo...

Bonita lección... instructiva.
Ya lo sabemos: no acabaremos el día sin aprender algo nuevo. Así sea.

Caboblanco dijo...

Hola Luna: te guardamos un sitio... por si repites.

leodegundia dijo...

Como siempre amena, con base seria pero sin faltar gracia al contarlo, jaja "vamos a darle algo mas al chaval".
Espartaco creo que era Tracio.
Un saludo

Caboblanco dijo...

Hola Leo ¡Vuelves a ser la primera y la mejor! Efectivamente, Espartaco era tracio de nacimiento y de ocupación. El gladiador tracio portaba casco, rodela, manica y una especie de puñal largo, parecido a la falcata ibérica.

Un abrazo

Ana* dijo...

Eres un pozo de sabiduría, caboblanco. Pero qué tiempos tan duros. He leído todo el relato con gesto de preocupación, hasta que he recordado que ya pasó. Muy bien contado, sí señor.

Caboblanco dijo...

Hola Ana, encantado de conocerte. Si, es cierto, la esperanza de vida para el gladiador medio era de unos 30 o 32 años. Pero ¡ojo! no debemos caer en la tentación de concebir los combates de gladiadores como un juego mortal en el que siempre caía uno de los dos. Había también combates a "primera sangre" en los que se declaraba ganador al que primero hacía blanco en el adversario. Además, ten en cuenta que preparar un gladiador era lento y, sobre todo caro. Los mejores del ranking solo peleaban una o dos veces al año.

Honorio prohibió los combates de gladiadores en el 404 d.C.

Dianora dijo...

Mi paseo diario se ha cruzado hoy con "una de gladiadores". Breve por lo ameno, espero el momento de lanzar la caña y pescar otra de SABIDURIA de nuestro amigo Caboblanco.
Como siempre, un placer leerte/os.

almena dijo...

uffff menos mal que el oficio de "retiario" no se estila hoy...
:-)
Supongo que deberían entrenarse muy activamente no sólo en el arte de la lucha, sino también en el de lanzar la red con eficacia...

Un abrazo, Caboblanco

Trini dijo...

Que interesante...
No sé que era Espartaco, creo que ni vi la pelicula.

Lo de la yugular me ha sorprendido.

Un abrazo.

incondicional dijo...

Holas, no me dejaba entrar para devolverte el saludo, te respondí en mi page.Ahora he llegado a través de la page de Leo.
No te parece que no ha cambiado tanto?,dependemos más de la aprobación de l@s demás de lo que estamos dispuestos a admitir; como a los gladiadores pueden hundirnos o elevarnos; bailemos pues mientras haya música.
Un saludo.

Caboblanco dijo...

Hola a todos. Bueno, lo de que no ha cambiado tanto es un punto de vista nuevo y, como tal, sabroso. En cierto modo todos somos esclavos de la visión que tienen los demás de nosotros pero una cosa es no caerle bien al vecino del quinto y otra el poder de disponer sobre la vida de una persona, por asumido que esto lo pueda tener. En esto creo hemos salido ganando algo :-)

Gracias por venir...

Grial dijo...

A mi eso de ¡iugula! me recuerda a la Reina de Corazones de la Alicia de Carroll, -¡Que le corten la cabeza! ;)
Buena lección, de nuevo ha sido un placer leerte, un beso :)

Andrea dijo...

UUfff! Estaba yo leyendo el otro día leyendo el post sobre los galenos y no me dio tiempo a terminarlo y no pude dejarte un comentario. Vuelvo y ¡zaz! dos posts más. Con todas mis actividades no me da tiempo. Pero prometo volver y pegar un repaso a tu blog. Me ha encantado. Muchas gracias por tu visita. Besitos

muralla dijo...

Un placer pasearse por los últimos posts. Un placer y un baño de sabiduría explicada con sonrisas.Gracias, amigo y un abrazo
Muralla.

Consumidor irritado dijo...

Ameno, interesante e instructivo ¿qué mas se puede pedir? nada, solo dar las gracias

Corazón... dijo...

Hola :)

Creo que es la primera vez que te comento, por que las otras veces no estaba habilitada la opción para "otros", me alegra que lo hayas cambiado.

Mis comentarios son muy escuetos, pero quiero decirte que tus post son muy interesantes :) Gracias por compartir, saludos!

;o)